sábado, 20 de agosto de 2022

XVII, 12 Artículos: Salvad el soterramiento

         


    Decían el pasado enero analistas tan reputados como el catedrático de Economía Zenón Jiménez - Ridruejo y el ex concejal José Luis Lara, que el soterramiento de Valladolid supone un coste total de 672 millones, frente a un valor del suelo liberado según datos de la sociedad Adif de 800, lo que generaría un superávit financiero de 128 millones. Adif Adif de eleva el coste a 795 millones, reduciendo el remanente a 25. Los citados autores cifran el coste de las obras ejecutadas por la integración en 208 millones y estiman beneficios inducidos del proyecto tales como 16. 000 empleos generados, una sustancial disminución de los costes de trasporte en épocas de ahorro energético, e incremento del valor del suelo e inmuebles, mercados que se están revalorizando en lo que llevamos de año. Ya el Plan Roger de 2002 preveía la financiación del soterramiento a través de la venta de los terrenos.

El Tribunal de Cuentas cifró el coste en 1.380 millones mientras que el alcalde Puente los elevaba en abril de 2019 a 1.510, con lo que el coste neto ascendería a 710 millones.

                            


El pasado 28 de julio se firmó por 550 millones de euros el convenio para el soterramiento de las vías en València. El Gobierno central aportará el 50%, mientras que la Generalitat y el Ayuntamiento contribuirán con un 25% respectivamente, a lo que se unirá la subvención de 164 millones de euros de los fondos europeos Next Generation EU y 25 millones que aportara Adif Alta velocidad. La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, el presidente valenciano, Ximo Puig, y el alcalde de la ciudad, Joan Ribó, rubricaron el documento en un acto celebrado en el Palau de la Generalitat, lo que permitirá licitar las obras en los próximos días. Las obras comenzarán en 2023, y se extenderán a lo largo de cinco años.

Los tres dirigentes han coincidido en la `metamorfosis´ que supondrá para la ciudad pues se liberará un espacio de 250.000 metros cuadrados de superficie que albergará un corredor verde sin coches, el parque lineal Federico García Lorca, de 49.000 metros cuadrados y un kilómetro de longitud.

Otro aspecto clave derivado de esta nueva fase de la integración de la red arterial ferroviaria de la ciudad es el avance que supondrá para el Corredor Mediterráneo, que el Gobierno prevé concluir en 2026, ya que permitirá que València deje de ser estación término, lo que eliminará el actual 'cul de sac' que fuerza a los trenes a entrar y salir de la misma.


El soterramiento es el sueño de la ciudad al menos desde que tengo uso de razón, allá por las calendas griegas. El vacuo Mañueco ya expresó a Sánchez el pasado 28 de julio su compromiso con el proyecto. Puente ha devenido su némesis; ni Saravia le acompaña en su viaje a ninguna parte; quizá ni su propio partido si no fuera por la obediencia pretoriana que en él impera; quienes no mantienen la formación son tachados de renegados, cuando Zenón, José Luis y Cecilio Vadillo, son socialistas sin tacha. Hay que aumentar la inversión pública en época de escasez de demanda y el coste de las obras ejecutadas por la integración se compensaría sobradamente con los fondos europeos, que en caso contrario no llegarían a la ciudad; estos son argumento determinantes.

Valladolid no puede renunciar a nada, y esto debiera ser argumento definitivo, por ninguna razón ni circunstancia, que no haya logrado Valencia, por proyectos similares que cambiaran radicalmente la faz de ambas ciudades como nunca en sus respectivas historias.


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