Clara Campoamor (Madrid, 1988/ Lausana, 1972). Abogada, escritora, política y defensora de los derechos de la mujer española. Creó la Unión Republicana Femenina y fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se logró por primera vez en 1931. A causa de la elecciones de 1933 tuvo que huir de España y finalmente murió exiliada en Suiza.
En 1898, con diez años de edad, la muerte de su padre le llevó a dejar sus primeros estudios para colaborar en la economía de la familia: trabajó de modista, dependienta de comercio y telefonista; fue secretaria de Salvador Cánovas Cervantes, director del periódico conservador maurista, La Tribuna, lo que le llevó a interesarse por la política y a publicar algún artículo. En 1920 inició sus estudios en la Facultad de Derecho de Madrid, por la que se licenció en 1924. Con 36 años, fue una de las pocas abogadas españolas de la época. En 1925 se convirtió en la segunda mujer en incorporarse al congreso, un mes después que Victoria Kent Sus ideas sobre la igualdad de las mujeres la acercaron al PSOE, pero nunca llegó a afiliarse ni aceptó la colaboración de los socialistas con la dictadura de Primo de Rivera
Nunca logró su ideal estratégico, a unión de todos los republicanos en un gran partido Después de la rebelión de Ángel García Hernández y Fermín Galán y, en el proceso contra ellos, asumió su defensa. Tras proclamarse la Segunda República, fue elegida en las elecciones de diputada por la circunscripción de Madrid por el Partido Radical. Durante el periodo de las Cortes Constituyentes formo parte del equipo que elaboró el proyecto de la Constitución de la nueva República integrada por veintiún diputados; aquí luchó por establecer la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, el divorcio y el sufragio universal del voto femenino. Consiguió todo, excepto lo relativo al voto, que tuvo que debatirse en las Cortes de España.
Y es que la izquierda, con la excepción de un grupo de socialistas y algunos republicanos, no quería que la mujer votase porque se suponía que estaba muy influida por la Iglesia y votaría a favor de la derecha. Por ello, Clara se enfrentó a dos reconocidas diputadas, Victoria Kent y Margarita Nelken, contrarias al voto de las mujeres. El debate final celebrado el 1 de octubre fue un acontecimiento: Clara fue considerada como la vencedora; la aprobación del artículo 36 que posibilitó el sufragio femenino se logró con 161 votos a favor por 121 en contra.
Contó con el apoyo de la mayor parte del Partido Socialista (con algunas excepciones importantes como la de Indalecio Prieto, buena parte de la derecha, casi todos los diputados de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y pequeños grupos republicanos. En contra se mostraron Acción Republicana y el Partido radical. Al estallar la Guerra Civil se exilió y en 1937 publicó en París La revolución española vista por una republicana, donde narra su experiencia en Madrid, mostrándose crítica con el comportamiento de los republicanos. Vivió una década en Buenos Aires donde se ganó la vida traduciendo, dando conferencias y escribiendo. Intentó regresar a España a finales de la década de 1940, pero desistió al conocer la noticia de que estaba procesada por su pertenencia a una logia masónica. En 1955, se instaló en Lausana (Suiza) donde trabajó en un bufete de abogados hasta que perdió la vista. Murió de cáncer el 30 de abril de 1972.
Balzac la llamó La leona del Berry y desde luego George Sand / Aurore Dupin, respondía el estereotipo de ese gran felino. Era una fuerza animal, una criatura poderosa e indómita; una mujer muy atractiva, sobre todo por sus ojos, tan negros como un mal pensamiento. Pero su belleza residía también en su integridad, su sabiduría. su pasión generosa….. De modo que Aurore, con los años, fue aumentando su capacidad de atracción. Poseía una ardiente y generosa capacidad para enamorarse e hizo uso de ella
Hija de un oficial del ejército imperial, fue educada por su abuela en el condado de Berry, Francia, lugar que luego aparecería en sus novelas. En 1822 contrajo matrimonio con el barón Casimir Dudevant, y tuvieron dos hijos, Maurice y Solange. Su primera novela, Rosa y Blanca fue escrita en 1831 en colaboración con jules Sandeau Después de romper vínculo con él, Aurore escribió varios textos de críticas literarias y políticas. Adoptó el uso de vestimentas y una expresión de género asociable a lo masculino, aunque en reuniones sociales, optaba por mantener el uso de vestidos; este disfraz masculino le permitió circular más libremente en París, obteniendo el acceso a lugares que de otra manera habrían estado negados para una mujer de su condición social. Era una práctica excepcional para el siglo XIX, donde los códigos sociales, especialmente de las clases altas, eran de una gran importancia. Como consecuencia de esto, perdió parte de los privilegios que obtuvo al convertirse en baronesa.
Cuando tenía 37 años apareció Chopin. El tenía 27, un carácter muy difícil, tuberculosis y asco al sexo. Con el tiempo llegó a convertirse en otro hijo para ella: le cuidaba, le mimaba, le protegía. Se vinieron a vivir a Mallorca; entonces Chopin compuso sus Nocturnos, la música mas sublime que se ha escrito nunca. Juntos pasaron el invierno de 1838 con sus hijos, primero en una casa (Son Vent de Establiments), cerca de Palma, y después, por la enfermedad de Chopin, en la Cartuja de Valldemosa Este viaje fue luego descrito en su libro Un invierno en Mallorca.

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