- Tiene que ser una maravillosa cena para dos. Quizá no probemos bocado pero tiene que ser maravillosa.
Corre el año del señor 1527 y Carlos I convierte Valladolid en capital de la Corona de Castilla, sede de instituciones como la Real Chancillería, máximo tribunal de justicia del reino; las Cortes, que dentro de su tradición itinerante pasan a celebrarse fundamentalmente en la ciudad; los Consejos, sistema a administrativo cuya norma era que se establecía allí donde el monarca reside habitualmente, y el Tribunal del Santo Oficio
Época de máximo esplendor de Valladolid hasta que en 1559 el vallisoletano Felipe II traslada la Corte a Madrid. La ciudad había pasado de 6.000 vecinos a 35.000 y rebosaba de nobles, hidalgos, influyentes funcionarios, ufanos clérigos que han oído que les rige el celibato, adinerados burgueses y panzudos banqueros y laboriosos artesanos. El caserío desborda los antiguos límites y la muralla o cerca de las 12 puertas y las 7 fuentes se queda pequeña. La cortesana población ve surgir un cúmulo de hermosos palacios, siendo uno de los más interesantes el conocido como Palacio de Cárdenas, sito en la calle Empedrada (hoy Correos) construido hacia 1517 por Diego de Cárdenas Enríquez, Grande de España por servicios prestados al emperador Carlos.
Es un palacio de corte florentino con fachada de piedra en la parte de la puerta y de ladrillo enlucido en el resto. La puerta remata en un arco de medio punto que da al zaguán, de techo de vaguería, y un patio con dos pisos de arquearías, de medio punto las del bajo y rebajadas en el alto. Esbeltas columnas de piedra, rematadas por capiteles y dados que permiten el volteo de los arcos se erigen en tres de los lados. En el patio pozo y pilón, al lado de las antiguas caballerizas, hoy figón. Debajo la antigua bodega, en la actualidad taberna.
Dos acontecimientos empañan tan amable panorama y ambos tienen como escenario la Plaza Mayor: uno es el Auto de Fe celebrado el 21 de mayo de 1559, en el que fueron muertos en la hoguera o en garrote cerca de sesenta herejes del grupo luterano de Valladolid, pertenecientes todos ellos a la elite cultural, religiosa, económica y social de la ciudad; otro el incendio que se declaró en la misma plaza en la madrugada del domingo 21 de septiembre de 1561, festividad de San Mateo, que la destruyó totalmente y cuya autoría se atribuye a los propios luteranos en posible venganza por el Auto de FeGrabado de Valladolid realizado en 1577 por Braun y Hogenberg
Mas no hay mal que por bien no venga. Felipe II asumió personalmente la dirección de las ostentosas tareas de reconstrucción de la plaza y las rúas circundantes, diseñando un espacio regular y armónico que fue considerado el más hermoso de Cay de Padilla, la brava comunera que nunca se rindió, amiga de Santa Teresa de Jesus y en la ficción de `El Hereje´de Delibes amante de su protagonista, Cipriano Salcedo. Cuentan que el Gran Inquisidor consideró `mujer de tanta belleza no debe morir en la hoguera´.
Tras tan penoso incidente, don Diego decide el año 1557 sustituir los escudos nobiliarios que presidían el palacio por un mural del Caballo de Troya cuyo significado a nadie manifestó, ocultar en algún lugar próximo al mural los documentos que podían comprometer a su bella sobrina y vender el edificio, que pasaría a destinarse a posada con el nombre de Caballo de Troya.
Sólo un miembro del grupo de encausados herejes se salvó de ser ajusticiado: doña Ana Enríquez, sobrina de Diego de Cárdenas, en cuyo palacio, residía durante sus estancias en Valladolid, cuñada de María López de Mendoza
La misma posada donde en 1837, mientras vendía biblias protestantes en España, se alojó un estrafalario ingles que acabaría convirtiéndose en una de las glorias literarias de su país, George Borrow. `Don Jorgito el inglés. Viajó entre 1837 y 1840 (los años de la primera guerra carlista, la desamortización y la regencia) por cuenta de la Sociedad Bíblica con el objeto de difundir el Nueva Testamento, lo que le permitió recorrer media España y ser protagonista o testigo de múltiples accidentes -encuentros con bandidos, arrestos, detenciones, amenazas de muerte- cuyo recuerdo vertió, a su vuelta a Inglaterra, en la Biblia en España, libro que alcanzó extraordinario éxito y difusión
Su traductor y prologuista, Manuel Azaña, señala que Don Jorgito se interrogaba acerca del valor de la existencia y la verdad: ` ¿Qué es la verdad? ¿Qué es lo bueno y lo malo? ¿Para quién he nacido? ¿Todo perecerá y será olvidado, todo es vanidad?´. Y como no encontraba repuesta satisfactoria se entristecía al punto de que sus amigos temieron verle poniendo fin a sus días. Borrow se empeñó en rodear de misterio sus años en España y, con alusiones más o menos veladas, quiso dar a entender que se había visto envuelto en misteriosas aventuras. ¿Se alojó en el Caballo de Troya por casualidad o sabía de la existencia de los documentos luteranos? ¿Los encontró, nunca existieron o siguen en la posada? ¿Leyenda o historia? ¿Es cierto que todavía siguen ubicado en una cámara secreta detrás de la misteriosa efigie del Caballo de Troya?
" Muy entrada la tarde llegamos a Medina del Campo, una de las principales ciudades de España en otro tiempo y al presente lugar sin importancia. Inmensas ruinas la rodean por todas partes, atestiguando la pasada grandeza de la ciudad de la llanura. La plaza principal o del mercado es notable; rodéanla sólidos porches sobre los que se alzan negruzcos edificios muy antiguos. Medina estaba llena de gente porque la feria se celebraba allí un par de días. Algún trabajo nos costé conseguir que nos admitieran en la posada, ocupada principalmente por catalanes llegados de Valladolid, que llevaban consigo no sólo sus mercancías, sino también sus mujeres e hijos
Algunos tenían malísima catadura, sobre todo uno, gordo y de aspecto salvaje, como de cuarenta años de edad, que se portó de atroz manera: sentado con su mujer, quizá su concubina, a la puerta de un aposento que daba al patio, no cesaba de expeler horribles y obscenos juramentos en español y en catalán. La mujer era de notable hermosura; pero muy recia y al parecer no menos salvaje que el hombre; su modo de hablar era igualmente horrendo. Al cabo, ante cierta observación hecha por la mujer, el hombre se levantó y, sacándose la faja un gran cuchillo, le tiró un golpea su compañera en el pecho desnudo; la mujer, empero, interpuso la palma de la mano y recibió en ella el navajazo. Estuvo un momento el agresor mirando gotear la sangre en el suelo; luego, arrojando un estruendoso juramento, corriendo del patio a la plaza. Me acerqué entonces a la mujer y le dije ` ¿Por qué ha sido todos esto? Espero que ese tunante no le haya herido de gravedad´... Volvió hacia mí el semblante con expresión infernal y, mirándome despectivamente, exclamó `Carals, ¿qué es eso?
Valladolid está situado en medio de un inmenso valle abierto por una fortísima convulsión de la planicie castellana. Tiene numerosos conventos, ahora abandonados, magnífica muestra algunos de ellos de la arquitectura española. La iglesia principal, bastante antigua, está sin acabar, proponiéndose los fundadores levantar un edificio muy vasto, pero sus medios no fueron suficientes para realizar el plan. Es de granito sin labrar. Valladolid es ciudad fabril, pero en cambio su comercio está principalmente en manos de los catalanes, establecidos aquí en número próximo a trescientos. Posee una hermosa alameda por la que corre el Esgueva. La población dícese que llega a sesenta mil habitantes.
Paramos en la Posada de la Diligencia, edificio magnífico; pero a los dos días de llegar nos fuimos de ella muy gustosos, porque el alojamiento era malísimo y la gente de la casa por demás grosera. El dueño, hombre de talla gigantesca, de enormes bigotes y de marcialidad afectada, debía creerse un caballero demasiado principal para fijar la atención en sus huéspedes, de los que, a la verdad no estaba muy recargado, porque sólo estábamos Antonio y yo. Era persona importante y se recreaba pavoneándose por la ciudad en un corcel pesadote que encerraba en una cuadra subterránea
Trasladamos nuestros reales al Caballo de Troya, posada antigua a cargo de un vascongado que, al menos, no se creía superior a su oficio .Las cosas andaban muy revueltas en Valladolid, por creerse inminente una visita de los facciosos. Barreadas todas las puertas, construyeron además unos reductos para cubrir los aproches de la ciudad. Al poco de marcharnos llegaron en efecto los carlistas al mando del general vizcaíno Zariategui. No encontraron resistencia; los nacionales más decididos se retiraron al reducto principal y enseguida lo entregaron, sin que en toda esa función se disparase un tiro. Mi amigo, el héroe de la posada, en cuanto oyó que se aproximaba en enemigo, montó a caballo y escapó, y no han vuelto a saberse de él. A mi regreso a Valladolid, halle la posada en otras manos mucho mejores. … "
Las manos de Sara y Carlota, que rigen el Caballo de Troya con tanta competencia y tan buen criterio como antes lo hicieron las de sus tíos Sara y Tomás, y las de sus padres, Santi y Nati. Para ellas, viva reencarnación de doña Ana Enríquez. Para Sara, a cuya familia de cantineros les conozco desde hace 67 años y que ha hecho de su pequeña tasca `El Corcho´el atractivo turístico principal de Valladolid, por encima de las ardillas y los pavos reales de Campo Grande o la catedral de Herrera. Y para Eva, hija de Antonio Galiana y Ester Martinez, desde hace 32 años la teja que simboliza la labor y del esfuerzo del ser humano. , con su original presentación de una ración de calamares, langostinos y trocitos de bacalao rebozados, todo sobre una teja. Sobrina del gran Paco Criollo El Sargentillo, que cambió para siempre la Zona del Coca hace 37 años y que con Gero atendía a mi padre, ya enfermo y viudo, como en ningún otro lugar le han atendido desde la muerte en accidente de mi mi madre.
Y las copas de La Tuba. Nadie pone en Valladolid la luna en las copas como Carmen. Y cuando la vi a ella y a la luna en sus copas, decidí que este era el título del libro, que al final está dedicado a la mujer y que Consuelo le dedicara muy especialmente la canción...
una opera dramática en cuatro actos con música de Bizet libreto frances de Meilhac, basado en la novela Carmen de Proper Mériméc, publicada por vez primera1841, la cual a su vez posiinfluida por el poema narrativo Los gitanos (1824) de Alexander Puskhkin. La ópera se estrenó en la Opérac-Comique de París el 3 de marzo de 1875, recibiendo valoraciones negativas de la mayoría de los críticos. Estuvo a punto de retirarse casi después de su cuarta o quinta representación, y aunque esto se evitó y al final llegó a las 48 representaciones. Bizet murió de un ataque al corazón, a los 36 años de edad, el 3 de junio de 1875, sin llegar a saber nunca cuán popular iba a ser Carmen. En unos pocos años, desapareció la tradicional distinción entre la ópera (seria, heroica y declamatoria) y opéra-comique (ligera, burguesa y con diálogos hablados). La temprana muerte de Bizet, y la negligencia de sus herederos y editores llevó a grandes problemas sobre los textos para los estudiosos y los intérpretes, como ocurrió con el resto de sus óperas, y solo empezaron a encontrarse soluciones en los 60.
La historia de Carmen está ambientada en Sevilla alrrededor de 1820, y la protagoniza una bella gitana de temperamento fiero. Carmen, libre con su amor, seduce al cabo don José, un soldado inexperto. La relación de Carmen con el cabo motiva que este rechace su anterior amor, se amotine contra su superior y como desertor se una a un grupo de contrabandistas. Finalmente, cuando ella vuelca su amor en el torero Escamillo, los celos impulsan a don José a asesinarla.
Rendidamente. Ramón Bocos
Este domingo 11 de septiembre cuando me paseo de la mano de la soprano Consuelo Bravo y la bailarina oriental Clara Bueno y de Carmen y de Raquel. que vienen con mi tía Candela, mientras vallisoletanos, forasteros y turistas han llenado de nuevo la calle en el resurgir de la Feria.











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