(Ramón Bocos Quijada, 8º Marques de Inicio y 12º conde de Rebolledo, por Elvira de Medina Castro)
Ramon Bocos Quijada y Alaiza (mi tatarabuelo) había nacido en Castrillo de Duero en 1821. Murió en Pedrajas de San Esteban un 16 de agosto de 1880, festividad de San Esteban y San Eleuterio.
Tuvo 7 hijos: Carmen (1846) casada con Antonio Medina Carrascal. Celestino (1849), casado con Laura Fernández de la Mora. Francisco (1850), 13º Conde de Rebolledo, casado con Pilar Santamaría Rodríguez, La Perla del Valle, cuñada de Simón Bolivar. Primitiva (1855), casada con Arturo Mompín Nieto. Francisca (1858), casada con Ciriaco de Castro Rueda.Eusebia (1863), casada con José Sampedro Campillo. Esperanza (1865), casada con B¡Victor de Castro Rueda.
Era un da de cielos nublados y vientos fríos, en que soplaba un aire que limpiaba el cielo de nubes. Fue labrador del bosque y político liberal, diputado en Cortes en diversas legislaturas. Le definía la serenidad, en su vida privad y pública. Una serenidad trufada de ribetes estoicos que le llevaba a poner en toda circunstancia un buen gesto, al pasado y al porvenir, y a sufrir con animo tranquilo los desaires de los adversarios.
Una serenidad basada en la razón que le permitía refrenar los impulsos de los sentimientos y de la pasión. Pensaba que se debía esperar a que las aguas recobrasen su inmovilidad o se apaciguara la brisa, porque ese rizado de la brisa es el síntoma de que no somos indiferentes. Y cuando se exaltaba era cuando salía en defensa de lo justo o de lo noble. Sabía comprender, sabía perdonar y estaba siempre dispuesto a rectificar sus errores y era leal a sus ideas y sus sentimientos.
Triunfó el proteccionismo de la oligarquía periférica, imponiendo un incremento arancelario que convirtió aHeredó de su madre los títulos y mayorazgos de Inicio y Rebolledo. El señorío era una institución propia de la Edad Media y parte de la Edad Moderna que surgió en los reinos castellanos del siglo XI y se extendió con la Reconquista al resto de la península, confirmándose con la Monarquía Hispánica posterior. Se trata de una donación hereditaria de tierras y vasallos dada por los monarcas a nobles o clérigos como pago por servicios prestados o recompensa a méritos adquiridos, pero por su mera voluntad. Fue suprimida por las cortes liberales pero sobrevino hasta el siglo XIX.
Su carácter de base económica de la posición social de la nobleza, sobre todo tras perder esta su poder político ante la monarquía, pusieron a esta institución en el eje que articulaba los sistemas social, económico y político. Formalmente, fue abolido por la Constitución de 1812.
Había dos tipos de señorío: el territorial o solariego, similar al feudo, y el jurisdiccional, en que las prerrogativas del señor son el cobro de los derechos señoriales de origen político y judicial.
El primero definía el poder de un señor sobre los hombres y tierras que se encuentran bajo su dominio eminente, tiene una vinculación más estrecha con la tierra, y su forma típica de extraer el excedente es mediante prestaciones de trabajo o pagos en especie o dinero de escasa circulación.
El señorío jurisdiccional comporta un ámbito mayor de dominio jurídico sobre hombres dependientes de otros señores; tiene una diferente relación con la tierra y también realice la extracción del excedente territorial. Lo fundamental para el señor es la percepción de la renta de la tierra; mediante un conjunto difuso de derechos señoriales conseguía gravar la producción o aumentos de la prosperidad de los campesinos: derechos de explotación de los bosques, de los río, de paso, de pontazgo y monopolios de molino, de tienda, de taberna, a lo que hay que añadir los cobros derivados de la jurisdicción: multas, penas de cámara y todo tipo de impuestos cedidos por el rey. El campesino sujeto a señorío territorial sería un siervo sin libertad personal; un vasallo del señor, al igual que un noble lo es de otro o del rey.
La Constitución Política de la Monarquía Española, conocida como la Pepa, fue promulgada por las Cortes Generales Españolas reunidas extraordinariamente en Cádiz el 19 de marzo de 1812. Se le ha otorgado una gran importancia histórica por tratarse de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo. Formalmente estuvo en vigor solo dos años, desde su promulgación hasta su derogación en Valencia el 4 de mayo de 1814, tras el regreso a España de Fernando VII, Primer Rey Felón.
(Teresa Cantalapiedra, por Elvira)
Pero de facto apenas si entró en vigor; en su período de gestación buena parte de España se encontraba en manos del gobierno afrancesado de José I Bonaparte, otra en mano de juntas interinas más preocupadas en organizar su oposición al gobierno afrancesado, y una los virreinatos, se hallaban en un estado de confusión y vacío de poder causado por la guerra de Independencia.
Se volvió a aplicar desde el 8 de marzo de 1820, cuando el Primer Rey Felón es obligado a jurar la Constitución, estando vigente durante el Trienio Liberal (1820-1823), así como durante un breve período en 1836-1837, bajo el gobierno progresista.
La Pepa establecía la soberanía en la Nación no en el rey, la separación de poderes,, el sufragio universal masculino indirecto, la libertad de imprenta y de industria, el derecho de propiedad y la abolición de los señoríos.
Confirmaba además la ciudadanía española para todos los nacidos en cualquier territorio de la corona española, fundando prácticamente un solo país junto a las provincias americanas, africanas y asiáticas. Consagraba a España como Estado confesional católico prohibiendo expresamente cualquier otra confesión, y el rey lo era por la gracia de Dios y la Constitución. Pero no contempló el reconocimiento de ningún derecho para las mujeres, ni siquiera el de ciudadanía; la palabra mujer misma aparece escrita una sola vez.
Con todo, se le reconoce su carácter liberal, su afán en la defensa de los derechos individuales y su posicionamiento en querer modificar caducas instituciones propias del Antiguo Régimen.
La revolución iniciada en Cádiz suscitó la contrarrevolución fernandina.
El 4 de mayo de 1814 el recién restaurado rey Fernando VII decretó la disolución de las Cortes, la derogación de la Constitución y la detención de los diputados liberales. Comenzaba el regreso del absolutismo. El día 10 el general Eguía tomó Madrid militarmente proclamando a Fernando como rey absoluto.
Nos vamos acercando a Castrillo de Duero, cabe al rio Botijas: casas de tierra, puertas cerradas, iglesias desvencijadas… Pero el campo está abierto. Completamente abierto.
La tierra recién mojada descubre lo mas íntimo de la primavera. El labrador va y viene, casi como lo hacía el arado romano; lanza líneas sujetas a disciplinas que ahora ya admiten curvas; siempre anhelante por la distancia más corta y, tan seguro, que no se preocupa por la lentitud ni por la monotonía.
El castellano conoce bien la importancia que tiene poner la tierra profunda en la superficie; así ha volteado siempre por el mundo y así ha recogido sus cosechas, removiendo tierra, haciendo surcos, observando las estrellas y la luna. Castrillo se asienta sobre El cabezo, montículo que hace de soporte de la Iglesia y de la casa solariega que en 1760 mandara construir Juan Bocos Crespo. Es de piedra de sillería y enarbola un escudo rematando la fachada cuya inscripción dice:
`Honores y blasones pertenecientes a la noble familia de los Bocos´.
No es la única casa señorial del pueblo: también están la Casa de los Torre y Díez (1760), la Casa Palacio de los Puerto Maeda (1772) y la Casa de de los Girón (1780). También hay una imponente casona con arco de carpanel y antepecho de hierro forjado en las ventanas. Posee restos que atestiguan su pasado romano, como un puente que cruza el arroyo Botijas hasta la zona de bodegas y dos fuentes: la Fuente de Santa María y la de Santa Marta, cada una en su respectiva plaza; la última da lugar a un arroyuelo semi canalizado con piedra.
Destaca la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, cabe la casa / palacio de los Bocos. Se sitúa en lo más alto del núcleo urbano, y alrededor de ella se extiende el mismo. Conserva una cabecera románica del siglo XII, mientras que el resto de su fábrica corresponde al siglo XVII.
En su interior conserva el retablo mayor, obra de Roque Muñoz, y lápidas funerarias de la antigua nobleza local, seis retablos más y pinturas al fresco en el altar mayor.
El río Botijas recorre veinticuatro kilómetros desde su nacimiento hasta que desemboca en el Duero, en Peñafiel. En el camino lame con sus aguas un pequeño valle que une las provincias de Valladolid y Segovia. El valle lo forman, junto a Castrillo, otros tres municipios: el primero viniendo desde Peñafiel, es Cuevas de Provanco, un pequeño pueblo que trepa las laderas que desde el valle se encarama hacia el páramo de Corcos, donde está la raya con la provincia de Burgos; en lo alto de municipio, restos de una fortificación romana; al otro lado del Botijas está la planicie del Cuchillejo, el punto más alto de la provincia de Valladolid.
El segundo es Olmos de Peñafiel, que conserva un Molino que mantiene intacta la maquinaria que fabricaba la harina, Por fin Mélida, en lo alto de un valle rico en aguas que vienen de las llovedizas recogidas en los páramos calizos que le rodean.
Estamos en primavera.
Casi sin darnos cuenta estamos en primavera.. La primavera ¿modera las pasiones o las exalta? En Castilla, casi seguramente, la primavera es un sedante, un intermedio de benevolencia, una pausa en el rigor, un amable engaño del clima. Por eso, en parte alguna, el viaje del año de la vida es tan claro como en Castilla; y tan evidente el cambio de estaciones. Invierno de Castilla, verano de Castila; siempre rigor, extremo, exaltación de los accidentes del tiempo, ausencia de moderación.
Pasa el tractor sobre sobre el hielo del río, o salta la mies reseca encendida de sol. Pero la primavera en Castilla es breve y fugaz, hay que disfrutar con intensidad de ella. La tarde no quiere marcharse del todo, y va y vuelve sobre los árboles; las nubes cercan las torres, las campanas llegan más lejos, el agua es fluida y ligera y empieza a declinar la luz.
La luz azul de Castilla.
No es la única casa señorial del pueblo: también están la Casa de los Torre y Díez (1760), la Casa Palacio de los Puerto Maeda (1772) y la Casa de de los Girón (1780). También hay una imponente casona con arco de carpanel y antepecho de hierro forjado en las ventanas.
Posee restos que atestiguan su pasado romano, como un puente que cruza el arroyo Botijas hasta la zona de bodegas y dos fuentes: la Fuente de Santa María y la de Santa Marta, cada una en su respectiva plaza; la última da lugar a un arroyuelo semi canalizado con piedra. Destaca la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, cabe la casa / palacio de los Bocos.
Se sitúa en lo más alto del núcleo urbano, y alrededor de ella se extiende el mismo. Conserva una cabecera románica del siglo XII, mientras que el resto de su fábrica corresponde al siglo. XVII. En su interior conserva el retablo mayor, obra de Roque Muñoz, y lápidas funerarias de la antigua nobleza local, seis retablos más y pinturas al fresco en el altar mayor.
El río Botijas recorre veinticuatro kilómetros desde su nacimiento hasta que desemboca en el Duero, en Peñafiel. En el camino lame con sus aguas un pequeño valle que une las provincias de Valladolid y Segovia.
El valle lo forman, junto a Castrillo, otros tres municipios: el primero viniendo desde Peñafiel, es Cuevas de Provanco, un pequeño pueblo que trepa las laderas que desde el valle se encarama hacia el páramo de Corcos, donde está la raya con la provincia de Burgos; en lo alto de municipio, restos de una fortificación romana; al otro lado del Botijas está la planicie del Cuchillejo, el punto más alto de la provincia de Valladolid. El segundo es Olmos de Peñafiel, que conserva un Molino que mantiene intacta la maquinaria que fabricaba la harina.
Por fin Mélida, en lo alto de un valle rico en aguas que vienen de las llovedizas recogidas en los páramos calizos que le rodean.
Estamos en primavera. Casi sin darnos cuenta estamos en primavera..
La primavera ¿modera las pasiones o las exalta?
En Castilla, casi seguramente, la primavera es un sedante, un intermedio de benevolencia, una pausa en el rigor, un amable engaño del clima. Por eso, en parte alguna, el viaje del año de la vida es tan claro como en Castilla; y tan evidente el cambio de estaciones. Invierno de Castilla, verano de Castila; siempre rigor, extremo, exaltación de los accidentes del tiempo, ausencia de moderación.
Pasa el tractor sobre sobre el hielo del río, o salta la mies reseca encendida de sol. Pero la primavera en Castilla es breve y fugaz, hay que disfrutar con intensidad de ella. La tarde no quiere marcharse del todo, y va y vuelve sobre los árboles; las nubes cercan las torres, las campanas llegan más lejos, el agua es fluida y ligera y empieza a declinar la luz. La luz azul de Castilla.
En Castillo de Duero nació Juan Martín Díez, El Empecinado (1775/ 1825). Militar héroe de la Guerra de la Independencia, en la que participó como jefe de una de las guerrillas legendarias que derrotaron repetidas veces al ejército napoleónico. Hijo de un próspero campesino, tuvo desde muy joven vocación militar. A los 18 años se enroló en la campaña del Rosellón , aprendiendo el arte de la guerra.
En 1795, en Castrillo, un oficial francés violó a una muchacha del pueblo y El Empecinado mató al oficial francés. Allí comenzó su visceral animadversión a los franceses.
A partir de 1808 organizó una partida de guerrilleros compuesta por amigos y miembros de su familia.
Al principio su lugar de acción estaba en la ruta entre Madrid y Burgos; más tarde combatió con el ejército español en diversas contiendas; fueron esas batallas perdidas y en campo abierto las que le hicieron pensar que obtendría mejores resultados con el sistema de guerrillas y así comenzó con éxito sus acciones bélicas en toda Castilla.
El cometido principal de estas guerrillas era dañar las líneas de comunicación y suministro del ejército francés, interceptando correos y mensajes y apresando convoyes de víveres, dinero y armas. El daño que se hizo al ejército de Napoleón fue considerable. En 1811 estuvo al mando del regimiento de húsares de Guadalajara y contaba con 6.000 hombres.
En 1814 es ascendido a Mariscal de campo, y se gana el derecho a firmar como el Empecinado de forma oficial. Durante el denominado periodo de los Cien Días (entre el regreso de Napoleón de su destierro en Elba y su derrota en Waterloo) el Empecinado se mantuvo al mando de diferentes fuerzas situadas en los Pirineos.
Cuando el rey Fernando VII regresó a España y restauró el absolutismo, tomó medidas contra los que consideraba enemigos liberales, entre otros el Empecinado, que fue confinado en Valladolid. En 1820 tuvo lugar el pronunciamiento del militar Rafael de Riego y el Empecinado volvió a las armas, pero esta vez contra las tropas realistas. Durante los años siguientes, el Trienio Liberal, fue nombrado gobernador militar de Zamora y finalmente, Capitán General.
El I Rey Felón intentó que se adhiriese a su causa y se uniera a los Cien Mil Hijos de San Luis, ofreciéndole un título nobiliario y una gran cantidad de dinero. La respuesta del Empecinado fue: “ Diga usted al rey que si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos”.
En 1823 acaba el régimen liberal y Juan Martín marcha al destierro en Portugal. Decretada la amnistía en 1 mayo de 1824, le fue concedido un permiso para regresar sin peligro; pero Fernando VII pensó: “Ya es tiempo de despachar al otro mundo al Empecinado”.
Volviendo a su tierra con los hombres que le habían acompañado como escolta a Portugal, fue apresados en Olmos de Peñafiel; después el alcalde de Roa lo trasladó a esta localidad, «”..a pie, delante de mi corcel y llevando yo el cabo de la cuerda con que tenía amarrados los brazos”.
El populacho, sin haber recibido aparentemente orden de superior alguno, había montado en la Plaza Mayor un tablado donde el preso fue subido, insultado, apedreado y, después, ahorcado, no fusilado como exigía su rango militar.
Los padres de Ramón eran Frutos Bocos Artacho, capitán retirado del Batallón de Voluntarios de Navarra Ligero, y Benita Quijada y Olaiza, heredera de los títulos y mayorazgos de Inicio y Rebolledo.
La rama principal del apellido paterno la fundó Andrés Bocos, bautizado en Castrillo de Duero en 1605; la del apellido materno fue creada por Ruy Quijada (1100/1169), señor de Villagarcía de Campos, casado con Urraca Vifil. Los Bocos y los Quijada son ricos-hombres, muchos de ellos Merinos de Castilla o Jueces Mayores del Reino; durante la guerra de la reconquista lucharon con su gente contra los moros, distinguiéndose siempre por la lealtad a sus reyes y el esfuerzo batallador.
En el número 22 de la crónica familiar figura Gutierre Quijada (1413/1475), Guarda, Alférez Mayor y miembro del Consejo del Rey Juan II. Fue un caballero aventurero pero no andante, a la manera de Don Quijote; no vagaba por los páramos y llanadas de la Tierra de Campos ni cruzaba los montes de Torozos, castigando a los malandrines y amparando a las damas. Le acompañaban sus gentes de armas y el séquito de sus caballeros deudos. acometió empresas y buscó aventuras y peligros con la noble ambición de ganar `eterno nombre y fama´.
Y a fe que los ganó, pues lo cita Don Quijote, el personaje que representa universalmente el genio de la raza, quien tiene declarado descender de su alcurnia. Después Gutierre se une con su huestes al ejército que organiza Juan II y capitanea Álvaro de Luna, y pelea en Olmedo contra la nobleza levantisca, logrando una completa victoria.
Otra figura prócer de la Historia de España es Luís Quijada (1527 / 1570), que entre otros muchos títulos, empleos y cargos, ostentó los de señor de Villagarcía, Obrero Mayor de la Orden de Calatrava, General de Infantería, Mayordomo, confidente de Carlos V y hayo de Juan de Austria.
El 27 de noviembre de 1945 casó por poderes con Magdalena de Ulloa. Don Luis estaba por aquellos días en Bruselas, como general del Emperador Carlos. Cuando en 1550 regresa a España viene acompañado de Jeromín, quien encomendó a los desvelos maternales de Magdalena.
Como Mayordomo del Emperador, don Luis le asistió siempre con el mayor celo y solicitud, muy especialmente en Yuste. No era don Luis sólo un palaciego. Era un general y selló con sangre su hoja de servicios muriendo en campaña en 1570. Acompañaba a don Juan en la campaña contra los moriscos de Granada; intentó socorrer a sus soldados, víctimas de su propia avaricia, cuando recibió en un brazo un tiro de escopeta. El fiel Quijada, a los trece años de verorir en sus brazos a Carlos V, moría él en brazos de don Juan, que lo lloró como a un padre.
El primero que simultaneó los títulos de marques y conde fue Francisco Quijada Rojas (1647 /1722), Caballero del Hábito de Santiago y Regidor Perpetuo de la ciudad de León. Heredó el título de conde de Bernardino de Rebolledo (León, 1597 / Madrid, 1676) señor de Irían y de la Puebla de Don Fadrique. Bernardino fue militar, diplomático, escritor, traductor y poeta.
Y enamoradizo eterno; mantuvo una apasionada relación con la reina Cristina de Suecia. Como Señor de Irían, su destino primero fue el militar, iniciado a los 17 años (1611) en Italia. En 1627, pasó a Lombardía y bajo las órdenes de Ambrosio Spínola participó en la guerra de sucesión de Mantua.
En 1630 recibió una grave herida de arcabuz en el sitio de Casale de Monferrato, pero trajo al Rey de España las llaves del castillo conquistado, otorgándole el monarca el título de gentilhombre del Cardenal Infante don Fernando, En Dinamarca, el recuerdo de aquella herida le inspiró la obra teatral `Amar despreciando riesgos´.
Combatió en Flandes, el Palatinado, la Dieta de Ratisnona y la Guerra de los Treinta Años. Por todo ello, el emperador Fernando II le concedió el título de Conde del Sacro Imperio Romano. En 1643 fue nombrado gobernador y capitán general del Palatinado inferior; y en 1647 embajador en Copenhague, donde estuvo veinte años. Allí se enamoró de la reina Cristina.
La historia está contada en la película `La reina Cristina de Suecia ´(Queen Chistina), dirigida por Rouben Mamoulian e interpretada y producida por Greta Garbo.
Esta considerada como una obra maestra de la cinematografía mundial. Su argumento es:
Cristina es andrógina. Cuando nació pensaron con satisfacción que era varón, y le dieron una educación como tal, es decir, superior a la que normalmente recibían las mujeres. Para escapar de la rigidez de palacio, gustaba cabalgar por las llanuras de Copenaghe disfrazada de chico. En una de estas escapadas se encuentra con Bernardino y entablan una ilustrada conversación. Pero en el transcurso de la charla les estalla una tormenta que les obliga a instalarse en una posada. De manera que comparten habitación y tálamo. Y en el transcurso de una noche de vino y rosas Bernardino descubre: primero que el joven que le acompaña en la cama es, efectivamente, una persona muy ilustrada; después que es en realidad mujer; por fin que es la reina. Y se enamoran apasionadamente.
Es entonces cuando Cristina / Greta Garvo declara:
`Ha sido fascinante ser una mujer y no una reina. Sólo una mujer en los brazos de un hombre´.
El 4 º Marqués de Inicio y 8 º Conde de Rebolledo, Luís Quijada Moreno, es testigo y primer declarante en la boda entre Simón Bolívar, El libertador, y María Teresa Rodríguez del Toro, celebrada el 26 de mayo de 1802. Es María Teresa, mujer culta y educada, bella y sentimental. Había conocido a Bolívar en Madrid dos años antes: él tiene 17 años y ella 19, pero ambos se enamoran con ardiente pasión.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios (Caracas, 24 de julio de 178mnota 1nota 2-Santa Marta, 17 de diciembre de 1830), más conocido como Simón Bolívar o el Libertador, fue un militar y político venezolano que lideró las campañas que dieron la independencia a varias naciones americana: las actuales Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Bolivia, además fue fundador de la Gran Colombia y el nombre de Bolivia fue en honor a Bolívar. También fue legislador y redactor de constituciones, ambientalista y jurista. Se destacó como una figura destacada de la emancipación hispanoamericana frente al Imperio español. Contribuyó a inspirar y concretar de manera decisiva la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá Perú y fue la inspiración en los revolucionarios de Bolivia, se le otorgó el título de El Libertador por sus acciones independentistas en Venezuela.
Simón Bolívar llevó a cabo el Congreso Anfictiónico de Panamá, para crear una confederación hispanoamericana, que uniría desde México hasta la Argentina, no obstante debido a conflictos políticos económicos internos en la Gran Colombia, no pudo continuar con este proyecto emancipador que incluía a Cuba, Puerto Rico, La Florida y del apoyo militar a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
El matrimonio dura escasamente ocho meses, pues María Teresa muere el 22 de enero de 1803, en Caracas, víctima de la endémica fiebre amarilla del Caribe. Bolívar quería tanto a su esposa que jura sobre su tumba no volver a casarse de nuevo. Más tarde reconoce:
`Miren ustedes lo que son las cosas; si no hubiera quedado viudo, no sería el Libertador´
Otra rama del apellido Quijada, la de Esquivias, arranca de Juan Quijada, Bachiller y Corregidor en Talavera de la Reina y Toledo, casado con María Salazar, hermana de Catalina, mujer de Cervantes. Estos Quijada mantienen frecuentes discusiones y pendencias con sus convecinos de Esquivias, que los motejan de judíos; el Concejo, suponiéndolos plebeyos, trata de imponerlos tributos, pero ellos pleitean su hidalguía y en 1959 ganan carta ejecutoria.
El Concejo tiene que respetarla, aunque de muy mala gana, y los vecinos, incluida la familia Salazar que era ya su propia familia, siguen disputando con ellos:
`Había aquí un hidalgo cincuentón, letrado y a la vez hombre de armas, que estaba preparando éstas y vengaría todos esos atropellos, dando que hablar más que don Juan de Austria en la batalla de Lepanto, a cuya milicia no lo admitieron porque hombre de tanto valer no se perdiese por accidente de guerra….
`…
Y no es que sea solo y únicamente este señor hidalgo Quijada el que allí se había determinado, sino que había determinado a otros de su misma casta limpia, porque como el yantar era escaso para todos con los años malos que corrían por la España, y los gastos de honra muchos, el discurrir e imaginar las artes para llevar aquellas empresas a cabo era asunto diario, ya fuera de día a la solana, o cabe el brasero y el velón, de noche
José Jiménez lozano, Las gallinas del licenciado
En 1847, Ramón Bocos heredó el coto redondo de Castrejón, una hermosa finca pinariega en las orillas del Eresma, cabe a Pedrajas de San Esteban. Y a Pedrajas vino con su mujer, Candelas Cano y Cano (1825).
Entonces levantó, en la calle Carnicerías de Pedrajas de San Esteban, el edificio del que hace la casa solariega de la familia Ramón murió una mañana del día 30 de agosto de 1880; era el día de la función y la hora de los típicos encierro. Más el pueblo, al oír el clamor de las campanas que anunciaban tu muerte, soltó los novillos que tenía encerrados, como homenaje, espontáneo y elocuente.
El Caserío de Los Bocos en Castrejón está situado a 8 kilómetros de Coca, 5 de Pedrajas de San Esteban y 4 de Villaverde. Cabe al río Eresma, en el pinar del mismo nombre. Fue construido a finales del siglo XVII y renovado a finales del XIX por Francisco Bocos Cano.
El edificio tenía dos plantas, estaba coronado en la parte superior con una pequeña torre, que hacía las veces de mirador a los cuatro puntos cardinales estaba principalmente destinada a la vigilancia de incendios. La recepción de la casa es un añadido de finales del siglo XIX, un llamativo arco sobre el porche original. Disponía de 2 capillas, una interior y otra pequeña situada a un costado; la casa tiene 400 metros de planta, adosada a un gran corralón para el ganado y los almacenes, destinados en su día a guardar el grano.
Los pastos y riberas junto al río Eresma aportaban el alimento a la ganadería de reses bravas que allí se criaba. La superficie total de la finca asciende es de 250 hectáreas. Lamentablemente La noche del 7 al 8 de febrerroLa noche del 7 al 8 de febrero de 2008 sufrió un aparatoso incendio al parecer provocado, que destruyó una parte sustancial del edificio.
El Eresma trascurre por parte de las provincias de Segovia y Valladolid. Es subafluente del Duero, por su margen izquierda.
Tiene una longitud de 134 km y drena una cuenca de 2.940 km². Etimológicamente deriva de la voz nazarí Iri-sama cuyo significado es “que rodea a la ciudad grande” Baja de las laderas de Peñalara y sus afluentes más importantes los recibe por la izquierda, el Moros y el Toya. Sigue en dirección norte, pasando por San Ildefonso, Palazuelos y por Segovia, a la que rodea en un meandro cerrado.
Transcurre en dirección noroeste, pasando por las inmediaciones de Navas de Oro, Navas de la Asunción y Coca , adentrándose en la provincia de Valladolid por Olmedo, Pedrajas y Alcazarén. Desemboca por la derecha en el Adaja, en el municipio de Matapozuelos (Valladolid) y en su confluencia se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de Siete Iglesias. El Adaja desemboca en el Duero unos 30 km. aguas abajo en el paraje de Aniago, cabe a la Dehesa de Hosada.
(Emilia con el niño Ramón Pedro Canisio (Sobradillo) , en las playas de Hosada)
De modo que aquí donde me ven o leen, desciendo de Don Quijote por línea directa de varón


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