sábado, 17 de septiembre de 2022

16. 5 Cultura y artes : El lector de Borges: la rosa de Paracelso






La rosa,
la inmarcesible rosa que no canto,
la que es peso y fragancia,
la del negro jardín en la alta noche,
la de cualquier jardín y cualquier tarde,
la rosa que resurge de la tenue
ceniza por el arte de la alquimia,
la rosa de los persas y de Ariosto,
la que siempre está sola,
la que siempre es la rosa de las rosas,
la joven flor platónica,
la ardiente y ciega rosa que no canto,
la rosa inalcanzable.




 En `Fervor de Buenos Aires´ Borges quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja….»

      En su taller que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo. Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares. Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

blanc.1 - copia    El maestro fue el primero que habló:

– Recuerdo caras del Occidente y caras del Oriente – dijo no sin cierta pompa. No recuerdo la tuya. ¿Quién eres y qué deseas de mí?

– Mi nombre es lo de menos -replicó el otro -. Tres días y tres noches he caminado para entrar en tu casa. Quiero ser tu discípulo. Te traigo todos mis haberes.

Sacó un talego y lo volcó sobre la mesa. Las monedas eran muchas y de oro. Lo hizo con la mano derecha. Paracelso le había dado la espalda para encender la lámpara. Cuando se dio vuelta advirtió que la mano izquierda sostenía una rosa. La rosa lo inquietó.

Se recostó, juntó la punta de los dedos y dijo:

– Me crees capaz de elaborar la piedra que trueca todos los elementos en oro y me ofreces oro. No es oro lo que busco, y si el oro te importa, no serás nunca mi discípulo.

– El oro no me importa- respondió el otro.

– Estas monedas no son más que una parte de mi voluntad de trabajo. Quiero que me enseñes el Arte. Quiero recorrer el camino que conduce a la Piedra.

Paracelso dijo con lentitud:

– El camino es la Piedra. El punto de partida es la Piedra. Si no entiendes estas palabras, no has empezado aún a entender. Cada paso que darás es la meta.

El otro miró con recelo. Dijo con voz distinta:

– Pero… ¿hay una meta?

Paracelso se rio.

– Mis detractores, que no son menos numerosos que estúpidos dicen que no, y me llaman un impostor. No les doy la razón, pero no es imposible que sea un iluso. Sé que “hay” un Camino.

Hubo un silencio, y dijo el otro:

– Estoy listo a recorrerlo contigo, aunque debamos caminar muchos años. Déjame cruzar el desierto. Déjame divisar siquiera de lejos la Tierra Prometida, aunque los astros no me dejen pisarla. Quiero una prueba antes de emprender el camino.

– ¿Cuándo?- preguntó con inquietud Paracelso.

– Ahora mismo – contestó con brusca decisión el discípulo.

Habían empezado hablando en latín; ahora, en alemán. El muchacho elevó en el aire la rosa.

– Es fama -dijo – que puedes quemar una rosa y hacerla resurgir de la ceniza, por obra de tu arte. Déjame ser testigo de ese prodigio. Eso te pido, y te daré después mi vida entera.

– Eres muy crédulo- dijo el maestro-. No he menester de la credulidad; exijo la fe.

El otro insistió.

– Precisamente porque no soy crédulo quiero ver con mis ojos la aniquilación y la resurrección de la Rosa.

Paracelso la había tomado, y al hablar jugaba con ella.

– Eres crédulo – dijo-. ¿Dices que soy capaz de destruirla?

– Nadie es incapaz de destruirla – dijo el discípulo.

– Estás equivocado. ¿Crees, por ventura, que algo puede ser devuelto a la nada? ¿Crees que el primer Adán en el Paraíso pudo haber destruido una sola flor o una brizna de hierba?

– No estamos en el Paraíso – habló tercamente el muchacho; – aquí, bajo la luna, todo es mortal.

Paracelso se había puesto de pie e inquirió:

– ¿En qué otro sitio estamos? ¿Crees que la divinidad puede crear un sitio que no sea el Paraíso? ¿Crees que la Caída es otra cosa que ignorar que estamos en el Paraíso?

– Una rosa puede quemarse- desafió el discípulo.

-Aún queda el fuego en la chimenea. Si arrojamos esta rosa a las brasas, creerías que ha sido consumida y que la ceniza es verdadera. Te digo que la rosa es eterna y que solo su apariencia puede cambiar. Me bastaría una palabra para que la vieras de nuevo.

– ¿Una palabra?- dijo con extrañeza el discípulo-. El atanor está apagado y están llenos de polvos los alambiques. ¿Qué harías para que resurgiera?

Paracelso lo miró con tristeza.

– El atanor está apagado – repitió – y están llenos de polvo los alambiques. En este tramo de mi larga jornada uso de otros instrumentos.

– No me atrevo a preguntar cuáles son – dijo el otro con astucia o con humildad.

– Hablo del que usó la divinidad para crear los cielos y la tierra y el invisible Paraíso en que estamos, y que el pecado original nos oculta. Hablo de la Palabra que nos enseña la ciencia de la Kabalah.

El discípulo dijo con frialdad:

– Te pido la merced de mostrarme la desaparición y aparición de la rosa. No me importa que operes con alquitaras o con el Verbo.

Paracelso reflexionó. Al cabo, dijo:

– Si yo lo hiciera, dirías que se trata de una apariencia impuesta por la magia de tus ojos. El prodigio no te daría la fe que buscas: Deja, pues, la rosa.

El joven lo miró, siempre receloso. El maestro alzó la voz y le dijo:

– Además, ¿quién eres tú para entrar en la casa de un maestro y exigirle un prodigio? ¿Qué has hecho para merecer semejante don?

El otro replicó, tembloroso:

– Ya sé que no he hecho nada. Te pido en nombre de los muchos años que estudiaré a tu sombra que me dejes ver la ceniza y después la rosa. No te pediré nada más. Creeré en el testimonio de mis ojos.

Tomó con brusquedad la rosa encarnada que Paracelso había dejado sobre el pupitre y la arrojó a las llamas. El color se perdió y solo quedó un poco de ceniza.

Durante un instante infinito esperó las palabras y el milagro.

Paracelso no se había inmutado. Dijo con curiosa llaneza:

– Todos los médicos y todos los boticarios de Basilea afirman que soy un embaucador. Quizá están en lo cierto. Ahí está la ceniza que fue la rosa y que no lo será.

El muchacho sintió vergüenza. Paracelso era un charlatán o un mero visionario y él, un intruso, había franqueado su puerta y lo obligaba ahora a confesar que sus famosas artes mágicas eran vanas.

       Se arrodilló, y le dijo:

– He obrado imperdonablemente. Me ha faltado la fe, que el Señor exigía de los creyentes. Deja que siga viendo la ceniza. Volveré cuando sea más fuerte y seré tu discípulo, y al cabo del Camino veré la rosa.

Hablaba con genuina pasión, pero esa pasión era la piedad que le inspiraba el viejo maestro, tan venerado, tan agredido, tan insigne y por ende tan hueco. ¿Quién era él, Johannes Grisebach, para descubrir con mano sacrílega que detrás de la máscara no había nadie?

Dejarle las monedas de oro sería una limosna. Las retomó al salir. Paracelso lo acompañó hasta el pie de la escalera y le dijo que en esa casa siempre sería bienvenido. Ambos sabían que no volverían a verse.

Paracelso se quedó solo. Antes de apagar la lámpara y de sentarse en el fatigado sillón, volcó el tenue puñado de ceniza en la mano cóncava y dijo una palabra en voz baja.

Y la rosa resurgió.


La rosa
no buscaba la aurora:
Casi eterna en su ramo
buscaba otra cosa.

La rosa
no buscaba ni ciencia ni sombra:
Confín de carne y sueño
buscaba otra cosa.

La rosa
no buscaba la rosa:
Inmóvil por el cielo
¡buscaba otra cosa!


6. 5 Familia. El hombre que hacía palomitas de papel. Ramón Bocos Cantalapiedra

 


    Francisco Bocos Cantalapiedra, José Luis Rodrigue Sempún y (con gafas de sol) Ramón Bocos Cantalapiedra



Ramón Bocos Cantalapiedra (Pozaldez, 4 de julio de 1922; Valladolid, 26 de septiembre de 2008). Agricultor, Ingeniero Agrícola y funcionario; presidente del Sempa. Sempa son las siglas del Servicio Nacional de Productos Agrarios. Tenía como fin principal ordenar la producción y distribución de los productos agrarios y sus derivados y regular sus precios. Ramón fue su presidente en la cuenca del Duero de 1946 a 1983, época en la que se construyeron la mayoría de los silos de cereales que ornan Castilla. 

  Estudió ingeniería agrícola en Madrid (1940/1945) con su hermano Pepe. Se alojaban en la mítica Posada del León de Oro, en pleno corazón de uno de los barrios más emblemáticos de la capital, La Latina. Posada centenaria, escenario de reconocidas películas como Don Lucio y el hermano Pío o Como el viento solano.

   En      En la décadas de los 50 y primeros años 60, el tío Ramón iba a comer todos los jueves a casa. Siempre elegante, discreto, sonriente y amable. Tenía una enorme habilidad para hacer animales de papel, cortando los periódicos con unas tijeras.


        Tuvo muchas novias pero permaneció soltero. De una de esas novias estuve yo apasionadamente enamorado, cuando Marisol me desengaño (Dalida no me desengañó nunca, pero vivía en Paris); se llamaba Margarita Sanz Calvo, tenía los ojos muy tristes y tocaba con delicadeza el piano en su casa de la calle Manterías 8. 

                   
Calle Manterías 8

Pero su amor eterno fue Lucía Barredo Cantalapiedra. Cuando mi tío le pidió en matrimonio, Lucía le dijo: `No, he jurado fidelidad eterna a Dios e ingreso en un convento´. Entonces, tío Ramón la juró que el permanecería soltero. Soltero y muy trabajador: se pasó toda la vida trabajando y comprando nuevas fincas; ahora sus 47 sobrinos y la consejería de Hacienda de la Junta que con tanto acierto ha dirigido Pilar del Olmo, el próximo 28 de mayo alcaldesa de la ciudad, hemos heredado una pequeña fortuna. Y Cantalapiedra  es Mercedes, senadora. 

Decía 

`El absentismo no se había producido en España y en los pueblos había grandes señores, aún no extinguidos los mayorazgos, que tenían sobre si el cuidado de dar carrera a sus hermanos, casar a sus hermanas, si no profesaban religiosas, y vivir en el vigilante cultivo de sus tierras. La supresión de los mayorazgos impulsa el absentismo. Los señores se retiran a vivir a las ciudades, pierden el contacto con sus casas, sus tierras y sus colonos, y surge un personaje nuevo en el pueblo, elYo alcancé de muy niño la época de los grandes mayorazgos de Sepúlveda. 

  Aún estos señores paseaban por las calles y plazas de la villa, vestidos de levita y sombrero de copa, se reunían en sus casas y sostenían el prestigio de su clase no manteniendo contacto ninguno con los advenedizos, especuladores, comerciantes y logreros, y siendo, en cambio, sumamente cordiales y hasta admitiendo familiaridad con los colonos, que formaban verdaderas dinastías, pues labraban las tierras de los señores en sucesivas generaciones, pudiendo formar con ello un árbol genealógico muy dilatado, y con los criados que entraban de muchachos en las casas y morían en ellas. 

Asimismo eran amigos y mecenas de artistas y artesanos. El ser hidalgo, es decir, hijo de algo, significaba el designio y la responsabilidad del apellido. Noble, hidalgo y caballero eran tres conceptos que tenían un significado…




José Luis Gutiérrez Semprúnabogado del Estado y alcalde de Valladolid entre 1957 y 1961, colaboró en la fundación de las empresas Fasa, Nicas y Tafisa.

Una familia de clase alta: sobrino-nieto del que fuera alcalde de Madrid y Valladolid Manuel de Semprún y Pombo, de su hermano y senador del Reino José María y de la hermana de ambos, Clotilde, condesa de Cabarrús y vizcondesa de Rambouillet; bisnieto del que fuera senador electo y vitalicio, José María de Semprún y Álvarez de Velascosobrino-tataranieto de Juan Pombo ConejoI Marqués de Casa-Pombo; primo segundo de Jorge Semprún Mauraescritor, intelectual, político y ministro de Cultura de España (1988 / 1991), bajo el gobierno de Felipe González.
Corría el año 1959 y el fútbol se jugaba en horario taurino, los domingos a las 5 de la tarde. La señal de televisión llegaba al fin a la ciudad desde Navacerrada y el Real Valladolid recuperaba la categoría de Primera División. La liga concluyó sin que El Pucela perdiera un solo partido en su feudo; el entrenador José Luis Saso, fue tildado de práctico pero logró el segundo ascenso del equipo en su historia; en el penúltimo partido en casa, el domingo 12 de abril, se lograba el ascenso de forma matemática: victoria por 5-0, ante el Tarrasa con goles de Matito (2)PeredaRamírez y Morollón.

El 15 de mayo, el alcalde Semprún recibía a lo más granado de la sociedad vallisoletana: gobernador, presidente de la Diputación, delegado de Información y Turismo (Luis Fernández Madrid), delegado de Sindicatos, presidente de la Cámara Agraria y el propio presidente del Valladolid, Carlos del Río. Debatían lo que se denominó la crisis: ventajas e inconvenientes, fuerzas y debilidades derivados del… ascenso (lo que generaba, paradójicamente, problemas era subir de categoría. Con la venia de todas las instituciones convocada, las soluciones se dieron y el equipo pudo competir la siguiente temporada en Primera División.

El Pucela había nacido el 20 de junio de 1928. Su primer presidente fue Pedro Zuloaga Mañuecoen 1934 consiguió el ascenso a Segunda División. El 3 de noviembre de 1940, siendo presidente José Cantalapiedra, se inauguró el nuevo Estadio Municipal. En 1944, tras la inesperada muerte de don José, el club d]escendió a Tercera División. Retornó a Segunda en 1948, y en 1949, dirigido por Antonio Barrios, se proclamó campeón de la categoría y consiguió su primer ascenso a Primera División.[] En 1950, debutó en Primera, con Helenio Herrera, que pronto fichó por el Atlético de Madrid, lo que llevó al retorno de Barrios; concluyó la campaña en 12º lugar. En la Copa del Generalísimo se mostró como un bloque sólido, plantándose en la final tras eliminar a la Real Sociedad, al Sevilla FC y al Real Madrid. El partido decisivo se disputó el 28 de mayo en el Estadio de Chamartín de Madrid; Athletic de Bilbao 4 (Zarra) / Pucela 1 (Coque).


Madrid, 17 horas: Marino Dávila Yague,

Ramón y Paco BocosAgustín, Pepe y Jacinto Muñoz y, fumando, Amalio de Marichalar y Bruguera (VIII conde de Ripalda), se dirigen por la Gran Vía madrileña al Estadio Chamartín. Venían de comer del Mesón Sixto (Al buen comer llaman Sixto) / Foto Cacho




En la España de los años 50, los planes de desarrollo contemplaban la creación de fábricas de vehículos como uno de las claves para el relanzamiento industrial del país. En este clima, nace Fasa el 29 de diciembre de 1951, con un capital social inicial de 60 millones de pesetas, con una aportación de cinco millones de pesetas por parte de seis promotores: Manuel Jiménez-Alfaro, Francisco Mateo Martínez, Eduardo Fernández Araoz, Eusebio Caro Rodríguez, Santiago López González y José Luis Gutiérrez Semprún, que obstaba la representación de Paco y Ramón Bocos y Felipe Pastor 1.250.000 pesetas cada uno).

Don Manuel era consejero gerente cuando el 12 de enero de 1952 tenía lugar la primera reunión de los socios fundadores. Valladolid vivía estos acontecimientos con cierta indiferencia, pero pronto la iniciativa de este grupo de entusiastas vallisoletanos comenzó a tomar forma: el 31 de marzo de 1953, domingo de Pascua de La Resurrección del Señor, los primeros 4/4 desfilaron por el centro de la ciudad hacia el Ayuntamiento para su prestación oficial ante las autoridades locales: El 1 de octubre Fasa había alcanzado un ritmo de producción de diez coches al día: Y en 1959, año en que el 4/4 es remplazado por el Daufine, se habían fabricado 26.298 ejemplares.

Pronto vinieron otras empresas automovilísticas como Famesa (motores y órganos mecánicos), Facsa (estampación de piezas de carrocería) o Iveco, inicialmente Sava (fabricación de camiones ligeros).

Semprún era además comerciante en paños en el establecimiento familiar de la calle Duque de la Victoria 17. Otros alcaldes destacados durante el franquismo fueron Fernando Ferreiro Rodríguez (1943/1949), José González - Regueral(1949/1957), Santiago López González (1951/1965) o Antolín de Santiago y Juárez (1971/ 1974); Ya en la transición, Manuel Vidal García (1978/1979); se presentó a las elecciones democráticas que en 1979 ganó Tomás Rodríguez Bolaños con el lema: 


`No se aprende a ser alcalde; se es´.


Tafisa

  En la décadas de los 50 y primeros años 60, el tío Ramón, siempre elegante, siempre discreto, sonriente y amable, acudía a comer todos los jueves a casa. Tenía una voz broca y una enorme habilidad para hacer pajarita de papel, cortando los periódicos día anterior con unas tijeras. 


A El 27 de abril de 1960, festividad de San Pedro Canisio y San Vito, el tío Ramón obsequió a este que ven o leen, llamado así en homenaje a su padrino y tío y a su bisabuelo Ramón Bocos Quijada, un estilográfico Parker 51 de metal y un bloc de papel adquirido  a Ana en Ambrosio Perez,  un pollito que era a la vez tintero de el Paraíso del plástico, y un globo terráqueo. 


   Era uno de estos días de luz azul de la primavera de Casilla. Desde entonces, a Pedro Canisio le dio por escribir sobre cuestiones sociales y políticas y del aprensible sentido de la belleza.


El pollito que era tintero, la pluma Parquer, el cuaderno, el globo terráqueo, Ramón Pedro Canisio (Sobradillo) y Agustín



Los curas de la Salle y los profesores del Instituto el Brocense de Cáceres me habían hecho leer El Quijote El Lazarillo de Tormes. Y por mi cuenta memorizaba los versos de los hermanos Antonio y Manuel Machado, mientras soñaba con Peter Pan, el niño que no quería crecer y rememoraba las aventuras de Guillermo el Procrito. De mis profesores recuerdo fundamentalmente a la catedrática de literatura del instituto cacereño. Era rubia, llevaba la falda ligeramente por encima de la rodilla, y tras apreciar un trabajo que yo había hecho sobre el Lazarillo, me aconsejo: · Dedícate escribir·





13. 2 Taberneros: El Grupo Asador de Aranda

 


El Grupo Asador de Aranda somos una empresa familiar que nació el año 1983 en la misma Arandade Duero y hemos crecido año a año gracias a la fidelidad de nuestros clientes.Nuestros valores son la honestidad, el respeto al producto y el amor por la elaboración artesana.

Desde nuestros inicios hemos querido mostrar y expandir a todos nuestros clientes la admiración al
producto que más nos define; el cordero lechal de oveja churra. Nuestro producto estrella que, día tras día,
hemos cocinado en nuestros tradicionales pero imponentes hornos de leña.

La decoración de nuestros locales, tampoco pasa desapercibida. La inspiración castellana es el punto de partida para quenuestros clientes vivan la auténtica experiencia Asador de Aranda.

Dedicamos toda nuestra atención y esmero a cada detalle y a cada plato que sale de nuestras cocinas. Defendemos la
calidad y el buen servicio y nos preocupamos de que cada cliente se sienta a gusto
y acogido en todos nuestros locales.
Además de los Asadores, ofrecemos una oferta gastronómica fresca y actual en las Tascas. Las Farmacias
en Madrid que, gracias a nuestro magistral bacalao, son el remedio a grandes males.
Y los Guindilla de la Ciudad Condal, un soplo de aire fresco en dos de los barrios más de moda de
Barcelona La Barceloneta y El Bo

Los hoteles Julia, en la zona empresarial de Madrid para estancias de negocios, y en pleno centro urbano de Aranda
de Duero para estancias de trabajo o turismo. Hoteles con encanto que han visto entrar y salir viajeros desde 1

Además de nuestros restaurantes y hoteles, en el Grupo Asador de Aranda elaboramos nuestro propio vino en las
bodegas Uvaguilera y Riberalta, ambas situadas en Ribera de Duero. Nuestras variedades
de Vega Izán, Septiembre o Palomero, entre otros, son la opción perfecta para maridar los platos
de nuestros restaurantes y Asadores.

jueves, 15 de septiembre de 2022

16 3 Cultura y artes: Epénticos: José María Iquierdo

 




José María Izquierdo Martínez (Sevilla 1886- 1922), apodado literarariamente `Jacinto Ilusión ´ jurista, periodista, humanista y escritor de pensamiento hispalense y andalucista. Fue uno de los acuñadores del concepto de `ideal andaluz En la corriente del idealismo modernista, estuvo ligado a partir de 1914 al movimiento regeneracionista andaluz en su clave de regionalismo cultural y fue partidario del autonomismo progresivo y del patriotismo ciudadano formulados por Blas Infante.


Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, en la que se doctoró y llegó a ser profesor de Derecho Canónico.
Su corta vida la dedicó a la investigación jurídica, la creación literaria, el trabajo periodístico y la participación en la vida cultural sevillana, a la que le prestó un notable impulso desde el Ateneo. De personalidad ensimismada y soñadora fue un hombre de amplios conocimientos, entregado al estudio y muy conocido en los ambientes culturales de la ciudad
Participó en publicaciones periódicas como El liberal o El NoticieroEl Sevillano En 1910 publico su estudio sobre “El Pragmatismo” y en 1913 “El Derecho en el Teatro”. Su obra más conocida por el público es “Divagando por la ciudad de la gracia´(1914)



Desde la distancia del amor / odio, fisica y personal, Cemuda, descarga su odio contra Sevilla y denosta a Jose María Izquierdo: ` Enigmático tras sus patillas de chispero, siempre en la Biblioteca del Ateneo, escribiendo los artículos diarios en que tiraba a la calle su talento. ¿Por qué se obstinó alicortado en su rincón provinciano, ser pendón de bandería regional para unos cuantos compadres que no podían comprenderle. Hoy distantes aquellos días y aquella tierra, creo que de todo fue causa de un error de amor: el amor a una ciudad cuyo espíritu quiso él resucitar´.

Atraído tambiéen más por su fuerte personalidad que por su misma obra literaria. Juan Ramón Jiménez detectó en su figura un aura de hondas raíces ancestrales, un atractivo entre angelical y humano que emanaba de su silueta : `Tenía algo de ángel anunciador, extraño signo sobrenatural. La sonrisa de su fina boca grande era luz indudable; luz su mirada ancha, paralela a su sonrisa, del tamaño de su frente; luz, el desnudo pensamiento, estrella de su mente buena ; luz, toda su inmaterial, su sal delgada, su ángel trise´

Joaquín Romero Murube lo recuerda con su aire misterioso de amante de su ciudad : `Vemos aún a Izquierdo, fino, enlutado, con su cara de cristo moreno y las patilletas largas que le imprimían al rostro un perfil de vieja estampa andaluza. Siempre pensativo y solitario. Estaba en todas partes, aunque no se le veía entrar en ninguna . No hablaba : cuando tenía que decir algo hacía un esfuerzo supremo que, en algunas ocasiones llegaba a descomponer sus facciones. Era que todo el alma se le venía a los labios y su voz no era su voz, ni sus palabras eran palabras ; entre temblores y silencios, se veía fluir la idea, el concepto, la gracia, por sus labios grandes de novio de Sevilla"

Izquierdo aportó una reflexión estética y culturall y recabó la necesidad de una nueva ley que sustituya al viejo Derecho y reorganice el régimen de Andalucía. Son claves de su tentativa la recomposición dialéctica esencial-existencia, de las tensiones entre derecho objetivo (derecho-poder) y derecho subjetivo (derecho-facultad), entre jurismo y juridicidad y entre Derecho-Virtud y Derecho-Norma. De ahí su interés en la promoción del patriotismo ciudadano —la ciudad es síntesis de la patria— en línea con las teorías sobre ciudades elaboradas por el noventayochismo y la generación de 1914 ( Ganivet, Maragall, d’Ors, Ortega y Gasset, etc.).

Hombre de amplios y variados saberes culturales, muy entregado al estudio y muy señalado en los ambientes de la ciudad por su personalidad ensimismada y soñadora, por su melancólica tristeza, por el aire silente y enigmático de su talante y por su declarado amor por Sevilla, a la que, al decir de todos, entregó lo mejor de sí mismo. . Murió prematuramente en 1922, a la temprana edad de 36 años, dejando en el ambiente cultural de su ciudad un sentimiento de pérdida y un aura de misterio que contribuyeron poderosamente a su inmediata mitificación.La fama suele ser generosa con los que mueren jóvenes.

 José María Izquierdo presenta a Sevilla desde el concepto de Gracia, entendida por él con las dobles acepciones de artística y religiosa. Viene a ser el secreto de la ciudad.

`Divagando por la ciudad de la Gracia´, es un conjunto de reflexiones escritas como a vuela pluma, sin ningún propósito de solemnidad. La `divagación´ se había convertido en la época en un auténtico género literario, a medio camino entre el ensayo y el estilo periodístico. Es también un texto de estilo desigual, con notables aciertos líricos y a la vez con reflexiones críticas, estéticas y morales que en ocasiones se escoran hacia la ostentación cultural y científica y el retoricismo.

Pero no se trata de una visión autocomplaciente o narcisista. A la pasión por su ciudad une una voluntad regeneracionista y crítica, de apuesta por la modernidad y el progreso, compatible con la fidelidad a su arquetipo urbano, que es el clasicismo, el helenismo y la romanidad de Sevilla. A ello hay que añadir un hábil manejo de la ironía y del humor y un sentido autocrítico que revela el rico acervo cultural del autor.

E. libro supone una valiosa propuesta intelectual lírica y crítica, sobre la función que debe cumplir a comienzos del siglo XX una ciudad con la riqueza histórico-cultural y la alta significación estética de Sevilla.

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José María Izquierdo presenta a Sevilla desde el concepto de Gracia, entendida por él con las dobles acepciones de artística y religiosa. Desde este misticismo estético nos da las claves, categorías y postulados para la representación de esta ciudad.


Ciertamente, la ciudad de la gracia no era la de los graciosos. Ni aquella, la gracia, el producto, más bien chisposo, de bromas ocurrentes o de ingenioso humor. Categorías menores y alicortas, cuando no contrarias, a la estética y la etica



17. 1 ¡Viva el cine! Si me necesitas silva: Ava

 



Ava Gadner , considerada la mujer más bella del mundo, rodó en España en 1957 `Pandora y el holandés errante´ y conoció a una de sus mas renombradas conquistas, el torero Luis Miguel Dominguin. Tras una noche de vino y rosas en el Hotel Rizt de Madrid, de madrugada, ante su repentina  actitud, dijo:

  • ¿Dónde vas con tanta prisa, cariño?

  • ¡¡¡No te jode, a contarlo

  • Pues si me necesitas, silba. 

  • No tienes que hablarme de tu pasado ni de tu futuro. No tienes que gritar ni susurrar, solo silba,

Ava permaneció en el Ritz varios añosdesde una de sus ventanas la condesa descalza arrojó un grueso cenicero que casi descalabra a un transeúnte. En 1965 se instala en el barrio residencial de El Viso (Chamartín) donde fue vecina del general Juan Domingo Perón, ex presidente de Argentina, quien la denuncio por el alboroto que generaban sus fiestas.







Al igual que otras construcciones de la época (Gran Vía, el Gran Hotel de Santander….) es un hotel de cinco estrellas y gran lujo ubicado en el n.º 5 de la Plaza de la Lealtad (distrito del Retiro). junto al Museo del Prado y frente al Museo Thyssen-Bormemisza.El suntuoso hotel fue inaugurado el día 7 de octubre de 2010 , con una gran fiesta en la que los invitados tuvieron que soportar el mal aliento y las sandeces del Rey Felón. Las empresas españolas y extranjeras más afamadas de la época contribuyeron en la decoración de sus salas: las alfombras se tejieron en la Real Fábrica de Tapices, la mantelería fue encargada a firmas irlandesas y el mobiliario  Lissarraga y Sobrinos; la vajilla es de Limoges y la cubertería de plata inglesa de la casa The GoldsmithsEntre sus visitantes ilustres se encuentra Margaretha Geertruida Zelle ( Mata Hari)  quien se instaló en el Ritz, con el nombre de Condesa Masslov y operó en el Hotel hasta enero de 1917. También Ernest Hemingwayque bebía en sus salas, en sus habitaciones, en sus ascensores  y en sus pasillos.






Existe la leyenda de un código interno entre los empleados del hotel a la hora de seleccionar a sus potenciales clientes y sugerirles su estancia en el otro hotel de lujo de la época, el Palace y de una regla no escrita de no admitir a artistas, y toreros. Las normas de etiqueta en el vestir eran estricta: los hombres no podían entrar sin corbata y hasta 1975 no se permitió a las señoras en pantalones.

De uno de estos empleados habla Manuel Leguineche: se llamaba Antonio Lorenzo Jiménez y había nacido en Alcazarén, un pueblo próximo a Iscar en Valladolid, que ejerció de jefe de camareros de hotel durante tres décadas. Antonio sostenía : “El conserje de todo gran hotel debe reunir el tacto de un embajador, la astucia de un detective, la sutileza de un psicólogo… Los clientes te ponen a prueba continuamente: se acercan con aire despistado y preguntan por un restaurante; no sabes si lo quiere elegante y caro, un sitio turístico o una tasca, pero debes resolver el dilema de un vistazo; nunca he errado un juicio, ¡miro a los zapatos ¡´




Y yo, niño fantasioso, coincido con Antonio y con Leguineche: la elegancia reside en los zapatos. En los zapatos y en otros elementos apenas perceptibles: un perfume suave, una pequeña joya de plata (nunca de oro), ciertas prendas interiores femeninas que se ven aunque no se vean…

El último personaje de Hotel Nirvana es Bienvenida Pérez, quien como Alfonso XIII ejercía en los hoteles de lujo de toda Europa. Y con ella, su gran consejo al mundo: `Pon un poco de polvo de talco en esos indispensables zapatos de tacón alto y fino; y asegúrate que los zapatos son la primera prenda que te pones al salir de la ducha y la última que te quitas cuando llegue el momento´.

  Visité el hotel Ritz un 27 de abril de un año sentimentalmente reciente. Me acompañaba o acompañaba yo a Miguel Muñoz Suarez (El Ebúrneo) y Aurora, de Iscar. Me levanté temprano, degusté un copioso desayuno en cubertería de plata inglesa de la casa The Goldsmiths y me fui al Museo del Prado para apreciar, nunca con detenimiento, un solo cuadro:


 “El  fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga”, de Antonio Gisbert Pérez, una de las joyas del museo y una de las grandes obras maestras de la pintura histórica española del siglo XIX, que no fue un encargo del I Rey Felón, al que no importaban estás minucias, sino de la regente María Cristina de Habsburgo - Lorena, alentada por el gobierno de Práxxedes Mateo Sagasta. Su intención era que sirviera a las generaciones venideras de recordatorio y ejemplo de lo costosa que resulta en ocasiones la lucha por la libertad.

Cuando volví al hotel para abonar la cuenta, el conserje discreto y educado, mirando a mis zapatos, me dijo “Ha pagado todo el ser Muñoz, de Iscar"