“ La cocina española está llena de ajo y de preocupaciones religiosas. El ajo mismo yo no estoy completamente seguro de que no sea una preocupación religiosa, y por lo menos, creo que es una superstición. Las mujeres de mi tierra natal suelen llevarlo en la faltriquera para espantar a las brujas, y sólo cuando el bulbo liláceo ha perdido su virtud mágica en fuerza de rozarse con la calderilla, se deciden a echarlo a la cazuela. Es decir, que el ajo lo mismo sirve para espantar brujas que para espantar extranjeros. También sirve para darle al viandante gato por liebre en las hosterías, y aquí quisiera ver yo a los famosos catadores de la corte del Rey Sol, que, al comer un muslo de faisán, averiguaban, por la firmeza de la carne, si aquel muslo correspondía a la pata que el faisán replegaba para dormirse o a la otra…En cuanto al pescado de
los viernes, me parece muy bien cuando, efectivamente, es de los viernes; pero en el interior de Castilla suele ser de los lunes o los martes…de la semana anterior. De aquí la popularidad obtenida en España por esas momias pisciformes que llamamos bacalaos y que al decir de los comerciantes proceden de Escocia y Noruega, aunque mas bien parece extraídas a las tumbas faraónicas en unión de la mojama, los cacahuetes, los garbanzos torrados y demás alimentos fósiles. Su verdadero puesto estará en los museos de Historia Natural, junto a los vestigios de otros animales.
“Una sardina, una sola, es todo el mar, a pesar de lo cual yo le recomendaré al lector que no se coma nunca menos de una docena…No es para tomar en el hogar con la madre virtuosa de nuestros hijos, sino fuera, con una amiga golfa y escandalosa. Las personas que se hayan unido alguna vez en el acto de comer sardinas, ya no podrán respetarse nunca mutuamente, y cuando usted, querido lector, quiera organizar una sardinada, procure bien elegir a sus cómplices”
La Casa de lúculo no es un libro científico; es un libro de gastronomía, entendida como el arte de preparar una buena comida. Es un libro sobre el arte de vivir, de la pasión de vivir, de disfrutar de la vida. Y que mejor manera que empezar con el comer.
He leido muchas veces la casa de Luculo, porque ademas de su valor gastronómico tiene un enorme valor literario. Para Camba comer bien era muy importante; de hecho los últimos años de su vida como inquilino solitario del Hotel Palace, era lo único importante. Ruano tenía una mística literaria, como él mismo solía escribir. A Camba, escribir le llegó a importar, en la última etapa de su vida, un pepino.; incluso bastante más que un pepino. era el hombre cansado del hombre. Desdeñoso de todo y de todos, empezando por él mismo, se escondía del mundo en aquella esquina solitaria del Palace con su pose de gato de tejado y cualquier cosa, salvo los placeres de la comida, le traía sin cuidado. Al final de su vida solo le importaba que alguien le invitara a comer y que le trajera de vuelta al hotel.
Un dia, la muerte le invitó a comer: prometió traerle de vuelta al hotel. Camba había aceptado la invitación sin pararse a pensar que no lo haría. «Y eso no se hace». Alguna de sus frases son:
-
Preveo
que en el transcurso de muy pocas generaciones el arte de comer habrá
sido enteramente substituído por la ciencia de nutrirse. La cocina
se muere, y se muere volviendo a sus orígenes migratorios, como el
hombre que, al envejecer, pierde la virilidad y cae en el
infantilismo"
-
Losfranceses han creado una gran cocina, la mejor cocina del mundo,
por no decir la única. De esta gran cocina se derivó luego toda una
literatura culinaria, y de esta literatura culinaria empieza a
derivarse ahora una cocina exclusivamente literaria, que si no está
fuera de la realidad, se encuentra, por lo menos, en su límite
extremo: una cocina donde los condimentos adjetivos predominan sobre
los alimentos substantivos, donde los manjares pierden su gusto en
las salsas, donde lo accesorio usurpa el puesto de lo principal y
donde todo, en fin, es preparación.
-
Cuando
aparezca en la mesa un plato notoriamente inferior a todos los otros,
elógiese sin reservas. Indudablemente, ese plato es obra de la dueña
de la casa"
-
Cuando en el restaurante le pase a usted el anfitrión la lista de
vinos con el designio evidente de que elija usted el más barato,
elija usted el más caro.
Julio Camba: (Villanueva de Arosa, 1882 - Madrid, 1962) Escritor y periodista español. Cursó los primeros estudios en su villa natal y, a los trece años, embarcó como polizón rumbo a Buenos Aires, donde residió dos años. De regreso a la patria colaboró en el Diario de Pontevedra, reflejando en sus crónicas las experiencias adquiridas en tierras argentinas. Poco después se trasladó a Madrid dispuesto a dedicarse al periodismo y, aunque sus principios no fueron fáciles, su tenacidad le abrió las puertas del diario El País; sus escritos correctos e intencionados pronto llamaron la atención.
Algo más tarde pasó a la redacción de España Nueva y de aquí a la de El Mundo, ocupando ya un lugar destacado en este importante y recién creado periódico. Pero como su inquietud y el ansia de novedades le exigían cambiar de sitio, no tardó en marchar a Constantinopla como corresponsal de La Correspondencia de España. Así iniciaba Camba su brillante carrera de periodista viajero y cosmopolita.
Tras una larga permanencia en Turquía volvió a Madrid, ingresando de nuevo como redactor de El Mundo; pero en el joven periodista se había despertado el afán de viajar y no cejó hasta ser enviado a París como cronista. Fue a partir de entonces cuando sus escritos adquirieron el sello definitivo de su personalidad. En las crónicas que escribía para El Mundo se advertía ya su estilo característico con el que tanta popularidad había de alcanzar.
De París fue Camba a Londres, donde vivió dos años, trasladándose luego a Munich también en calidad de corresponsal. No estuvo mucho tiempo aquí porque el periódico ABC contrató sus servicios y hubo de instalarse en Berlín, permaneciendo hasta el estallido de la primera Guerra Mundial. Obligado a volver a España, salió inmediatamente para los Estados Unidos, y allí reside hasta que en la primavera de 1917 este país intervino en la contienda.
Llegado a Madrid se dedicó durante unos años a una intensa actividad literaria, fruto de la cual fueron algunas de sus mejores obras. De nuevo emprendió viaje a Norteamérica, residiendo en Nueva York hasta 1931; pero la proclamación de la segunda República española lo trajo otra vez a la patria. Durante una de sus muchas salidas al extranjero le sorprendió en Portugal el Alzamiento, entrando Camba en la España Nacional y retirándose a vivir a su casa de Villanueva de Arosa. A partir de estas fechas sus viajes fueron más espaciados y cortos, viviendo entre Galicia y Madrid los últimos años de su agitada vida.
Su obra, hecha de ingenio y fino humorismo, está marcada por un sello muy personal. La sátira, o mejor, la ironía de Camba no es nunca áspera y se complace en acentuar, siempre en tono menor, los aspectos cómicos y los divertidos contrastes que descubre a su paso, con fina y penetrante mirada de humorista nato. A través de su inmensa producción literaria se adivina en él a un puro intelectual y a un sutil y elegante crítico.
Sin duda, sus dos mejores libros son La rana viajera (1921) y Aventuras de una peseta (1923). Entre sus muchas obras, nacidas de propias experiencias, merecen citarse: Las alas de Ícaro (1913), Alemania (1916), Londres (1916), Playas, ciudades y montañas (1917), Un año en el otro mundo (1917), Sobre casi todo y Sobre casi nada (1928). En otro orden son curiosas La casa de Lúculo o el arte de bien comer (1929), La ciudad automática y Haciendo de República (1945). Escribió otras muchas más, tales como Esto, aquello y todo lo demás, Ni Fú ni Fá, etc. En 1943, la Real Academia Española le concedió el Premio Castillo de Chirel. Por su artículo Las plumas de avestruz obtuvo en 1951 el Premio Mariano de Cavia correspondiente a ese año.
Valladolid era a mediado de los años 50 del pasado siglo e una ciudad pequeña, muy provinciana y anclada en la pobreza culinaria. El plato tradicional consumido en la mayoría de los hogares vallisoletanos durante casi todos los días era el cocido castellano, y por la noche un refrito de las sobras del cocido o un chicharro frito, una tortilla o una sopa de ajo como menú de las cenas más variadas. En este contexto las comidas extraordinarias fuera de casa se celebraban principalmente en los grandes hoteles de la ciudad entre los que hay que destacar el Hotel Moderno, en la calle Teresa Gil; El Hotel Conde Ansurez y El Hostal Florido, en Doctrinos; el Hotel Inglaterra, en María de Molina, todos ellos ya desaparecidos y los veteranos Hotel Roma y Hotel Imperial y Hotel Felipe IV. Es de destacar gastronómica mente hablando el Conde Ansúrez, que de la mano de Pedro Bueno ofrecía sugerentes menús muy sofisticados para la época.
La taberna
Segun la RAE taberna es un establecimiento de hostelería de antigua tradición, que sirve bebida y,de forma opcional, comida.Se admitecomo sinónimo de cantina, tasca o bodegón y como uso alterno para mesón o posada. En el siglo xxi ya no está asociado al tipismo de la ciudad, lugar o región en la que se encuentra, por efecto de la creación de cadenas de marcas o firmas de restauración, Taberna es un término del latín que designaba y un tipo de local comercial abierto a la calle de las ciudades de la antigua Roma. Solía encontrarse en los bajos de un edificio (insula), y disponer de un único espacio abovedado. Su funcionalidad variaba según el tipo de actividad comercial a la que se dedicase; así, en un «thermopolium», se daban comidas calientes, mientras en un «pistrinum» se vendía pan.
Como establecimientos públicos, se documentan locales similares ya en el año 1700 a. C. Se han encontrado pruebas de la existencia de un comedor público en Egipto en el año 512 a. C. Puede considerarse su precedente directo más antiguo la taberna romana («Thermopolium» o taberna vinaria), debido a que se servía en ellas vino caliente. «Habemus pullum, piscem, pernam, panem» (Tenemos pollo, pescado, carne, pan), podía leerse en el menú de una de estas tabernas.
Su expansión mundial puede quedar referida por ejemplos como las cadenas de restaurantes del tipo Billy Goat Taverno el Fraunces Tavrrn o el taberna Frarunces, museo y restaurante histórico de Manhatan.



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