sábado, 3 de septiembre de 2022

15. 5 Cafés: la Revista Musical





Dime: ¿por qué tienes ese llanto?

-Por una ilusión perdida
por una reciente herida,
por un nuevo desencanto...
-Pues no llores más... y olvida.


-¿
Por qué lloras, flor de flores?
-Porque el que era dueño mío,
el que me hablaba de amores,
me hiere con un desvío...
-Pues olvídalo... y no llores.



-¿Por qué sollozas ahora?
-¡Ay! Ya no alumbra la aurora
ni dará flores mi huerto...
Lloro por mi niño muerto...
-Pues no lo olvides... y llora
.


Joaquín y Serafín Álvarez Quintero














   Celia Gámez Carrasco (Buenos Aires, (1908; /1992) 10 de diciembre de 1992). llegó a Madrid a principio e los años 40, Aqui fue vicetiple y cantante de tangos en Las corsarias. Pronto se convirtió en un fenómeno teatral y famosísima vedette de la escena madrileña, especialmente a partir del sonado estreno de la revist Las Leandras en 1940. Las razones de su éxito no son fáciles de comprender: no era una belleza arrebatadora; no tenía una gran voz, ni era una bailarina consumada. Tenía, claro, unas piernas maravillosa

Celia sabía organizar espléndidos espectáculos a medio camino entre la revista y la opereta. Su vida privada siempre dio mucho que hablar en la gazmoña sociedad española de la época, desde sus rumoreados amores de juventud con el Alfonso XIII, el Rey Felón, hasta su larga colección de amantes, ciertos o supuestos. Uno de los más famosos fue el general Millán Astray. Al comenzar la guerra, se encontraba de gira con su compañía en territorio bajo control de los sublevados: un tema suyo, Ya hemos pasao,se burla del No pasarán de las milicias republicanas.Como pedían los tiempos de nacional-catolicismo, los espectáculos de Celia eran cuidadosos con la exhibición carnal de sus vedettes. Celia recurría a la malla ajustada, los escotes moderados y los mini shorts. Aspiraba a que la revista fuera también frecuentada por la mujer.

Siempre se rumoreó el supuesto lesbianismo de la estrella, alentado por una cierta ambigüedad que se complacía en cultivar; aparecía vestida de hombre en muchos núm eros. Como fuera, y hasta edad muy avanzada, siempre hizo por tener amantes y acompañantes masculinos.La penuria económica y la antipatía de muchos por sus devaneos con los sublevados franquistas, la hicieron retornar a Buenos Aires. Sus últimos años los vivió modestamente en una residencia de ancianos con la razón perdida.





La Gran Vía es una de las principales calles de Madrid y, por ende,  el título del acontecimiento más importante del género de la Revista Musical (Revue musuciel) en el siglo XIX. Como otros proyectos suntuarios (los hoteles Rizt de Madrid, Gran Hotel de Santander y Reina Cristina de San Sebastián o la Casa de Cervantes de Valladolid) fue una iniciativa de Alfonso XIII, I Rey Felón) al que le dio por soñar en la apertura de una vía que facilitara el tránsito por el entramado de callejuelas que conformaban el centro histórico de la ciudad, espacio por el que transcurrían sus desavenencias cotidianas

En marzo de 1886 se aprobó un proyecto del arquitecto Carlos Velasco. Presentaba una avenida de 30 metros de ancho con glorietas en los cruces con las calles más importantes, pero el proyecto no se llevó a cabo por la oposición de los vecinos, la falta de presupuesto y la muerte de Velasco. El 1 de junio de 1897, los arquitectos municipales Sallaberry y Palacios presentaron su “Proyecto de reforma de prolongación de la calle de Preciados y enlace de la plaza del Callao con la cCalle de Alcalá” , que fue aprobado el 1 de julio de 1901. Tras muchas vicisitudes, el 4 de abril de 1910, comenzaban las obras con la presencia del propio Rey, acompañado de toda la familia real, el alcalde José Francos Rodríguez, el presidente del gobierno, José Canalejas. La nueva vía permitiría la comunicación directa entre los barrios de Argüelles y Salamanca, la descongestión de la Puerta del Sol, la desaparición de todo un cúmulo de calles estrechas y antihigiénicas y un más cómodo enlace entre las estaciones de Atocha y Príncipe Pío.

El I Rey Felón llegó a las once de la mañana, acompañado de su desgraciada esposa, Victoria Eugenia de Battenberg (Ena) a la que acababa de menospreciar una vez más con una damisela de la corte. Una vez escuchada la Marcha Real y los discursos del alcalde y del presidente, don Alfonso descendió con parsimonia de la tribuna real, se dirigió a la Casa del cura y comenzó su demolición con una piqueta de plata, tras lo cual, los obreros, al frente de Álvaro Guadaño, comenzaron a trabajar. El Rey Felón fatigado, se fue a ver a su amante de turno, la actriz Carmen Ruiz Moragas. Y es que Alfonso XIII fue un mujeriego contumaz que no paró de ponerle cuernos a Ena. Era por demás: la niñera de sus hijos, francesas casadas, actrices, cantantes, cupletistas… Para colmo, padecía dehalitosis, con lo que ciertamente no le aguantaba ni Primo de Rivera, ¡ ya es decir!

Al tálamo nupcial no acudía más que para procrear herederos. La hemofilia de Ena le valió de cruel excusa para tener amantes, y es que los Borbones no paran en borrajas ni necesitan excusas. Ahí tienen al bueno de Leandro Alfonso de Borbón pregonando a los cuatro vientos que su madre, Carmen Ruiz, fue el gran amor de su padre. Doña Carmen era una actriz mediocre que aprovechó la fama de ser la querida real; a los siete minutos de la caída del Rey se declaró más republicana que el mismo Azaña y se enrolló con un escritor de izquierdas.

Alfonso y Ena se tiraron los trastos a la cabeza nada más salir de España. La verdad es que el Rey Felón no tenía otras preocupaciones que su devoción por las mujeres, su afición a intervenir en política olvidando la Constitución y su pasión por la caza. Como luego su nieto Juan Carlos, a cazar elefantes precisamente se había ido un 27 de abril de 1927 con Soledad Quiñones, una aristócrata que mantuvo su romance hasta la muerte del rey en 1941. En el ínterin, tuvo amoríos con Carmen Cabeza de Vaca.

En los años cuarenta, tras el paréntesis de la guerra incivil, se reformaría la plaza de España, colofón de la Gran Vía, que albergaría dos de los edificios más representativos de la ciudad, el Edificio España y la Torre de Madrid. Al igual que ocurrió en Londres con Regent Street o en Paris con la Rue de la Paix, la Gran Vía supuso un cambio en las costumbre de los madrileños, pues albergó los primeros grandes almacenes, comercios de lujo, grandes salas de cine o cafés y cabarets.

Precisamente de la Rue de la Paix vinieron a la Gran Vía las primeras vedettes, vocablo que procede del francés y hace referencia a la estrella de la Reveu. Las representaciones de este género pleno de donaire, musicalidad y simpatía tienen, claro, otros protagonistas: cómicos, vicetiples, maquinistas, escenógrafos, boys, sastres, utileros, tramoyistas, escenógrafos, vestuaristas, maquilladores… Pero la misión fundamental de todos ellos es permitir que la vedette luzca palmito mientras desciende por unas interminables y empinadas escaleras sorteando todas las leyes de la gravedad mientras entona el ya clásico apoteosis final.




   Celia Gámez fue considerada muchos años la reina de la revista; Queta Claver, su digna sucesora; Virginia de Matos, la vedette más vedette de todas las vedettes; Tina de Jarque, protagonista de inolvidables revistas de los años 20, trajo a el jazz y la bossa nova, hizo memorables películas como la sorprendente Carne de fieras y enamoró a media España; Tania Doris, la escultural reina del Paralelo; Addy Ventura, la nueva emperatriz de la frivolidad; Gardenia Pulido, la reina del Escarlata; Ivette René, la musa de Tony Leblanc y de Pedro Canisio Sobradillo; Norma Duval, la segunda española que conseguía ser cabeza de cartel del centenario teatro parisino Folies Bergère, tras la Bella Otero, o Carmen Platero, la Musa del Desnudo, que desde su origen iscariense (Iscar, municipio de Valladolid), dejó durante la década de los 70 patilifuso al personal.

Mujeres todas ellas adelantadas a su tiempo, que elevaron la categoría del género de la revista musical, otrora maltratado y vilipendiado. Ellas dotaron al género de la elegancia, la simpatía y el glamour que le permitió sobrevivir hasta que llegó el nuevo milenio. ¿Quién no recuerda aquellas inolvidables comedias musicales de Celia Gámez en los cuarenta? ¿Y las míticas creaciones de Queta Claver como la chacha Florentina? ¿Y ese ¡Míreme, señor! de Virginia de Matos, que tuvo que ser repetido a punta de pistola? Y aquél Lo tengo negro, lo tengo rubio, de Addy Ventura en el Calderón? ¿O del menage á trois formado por Tania Doris, Luis Cuenca y Pedro Peña en el Teatro Apolo de Barcelona? Pues, francamente,  sobre el menage yo no digo nada, porque no le vi.




    La evolución histórica de la revista musical puede describirse a través de la siguiente estructura,

1. Etapa prenatal: de los orígenes de la revista musical (RM) hasta finales del siglo XIX

1.1 El coro de, las representaciones de los curiales, las escenas artísticas de los carnavales y Moliere.

1.2 Los ballets du Roy.

1.3 La primera obra vodevilesca francesa: `1841/1941´, Paris, 27 de abril de 1849.

1.4 La llegada de la RM a España: `1864/1865´, Teatro del Circo de Madrid, con libreto de José María Gutierrez de Alba y música del maestro Oudrid.

1.5 Las revistas de la década de 1860: Macarroni I, una sátira contra don Amadeo de Saboya que promovió un conflicto de orden público.

1.6 La Gran Vía, noche del 2 de julio de 1886:

1.7 Las ruinas de Thalia

2. Etapa de la infancia: de 1990 a1940

2.1 La gatita blanca (1905)

2.2 La Corte de Faraón (1910)

2.3 El asombro de Damasco (1916)

2.4 Llegan Las Corsarias (1919)

2.5 Las castigadoras (1927)

2.6 Las Leandras. (1930): primer hito histórico

2.7 Las de Villadiego (1933)

2.8 Las tocas (1936)

2.9 De como la RM apacigua la guerra fratricida

2.10 Carne de fieras, con Tina de Jarque (193

3 Etapa de la adolescencia:La década prodigiosa, de 1940 a 1950

3.1 El ambiente en los años 40

3.2 La revista musical y la censura

3.3 Doña Mariquita de mi corazón (1942)

3.4 Vienen a España Los Vieneses

3.5 La estrella de Egipto (1947)

3.6 La banca doble (1947)

3.7 La hechicera en Palacio (1949)


4. Etapa de la juventud : De 1950 a 1960, la década dorada

4.1 ¡Conquistame¡ María de los Ángeles Santana (1951)

4.2 Ahora tengo momia formal (1952)

4.3 Ana María y Queta Claver (1954)

4.4 Dos Virginias, Virginia de Matos (1955)

4.5 El águila de fuego, ultimo éxito de Celia Gamez en el Teatro Rialto (1956)

4.6 La Chacha Rodríguez y su padre (1957)

4.7 Las alegres chicas de Coslada (1958)

4.8 ¡ Más mujeres ¡(1959)

5 Etapa de la senetud : de 1960 a 1970

5,1 Las alegres chicas de Portofino (1960)

5.2 Mami, llévame al colegio (1964

5.3 ¡ A las diez, en la cama estés¡ La ultima revista de Celia Gamez en el teatro Rialto y en España (1965)

5.4 ¡Búscame la pulga¡, Gardenia Pulido en el Escarlata (1966)

6 5) Etapa de la ancianidad, comienza la decadencia, de 1970 a 1980

6.1 Usted necesita un supletorio (1973)

6.2 El oso y el madroño, de Mingote (1974)

6.3 ¡Ay, bellotero¡, de Norma Duval (1975)

6.4 El fin de la Dictadura Franquista(1975)

6.5 Lo tengo rubio, de Pilar Rubio

6.6 Lo tengo rubio, de Pilar Rubio (1976)

6.7 El último tongo en Paris (1977)

6.8 ¡Sin bragas y a lo loco¡ (1978)Lina Morgan (1978)


7. El resurgir cual Ave Fénix: de 1980 a finales se siglos

7.1 Los caballeros las prefieren rubias (1980)

7.2 ¡Vaya par de gemelas¡ (1981)

7.3 ¡Por la calle de Alcalá¡ (1983)





1 Etapa prenatal

Según mis propia conclusiones, basadas en un solido conocimiento intelectual, en una amplia experiencia personal y testimonios familiares, los orígenes de la Revista musical (RM) hay que cifrarlos, nada mas y nada menos, que en a) ciertas ceremonias religiosas (komos) que mezclaban el movimiento y la comunicación gestual con la música y la danza; y b) en los ritos de caza donde el hombre primitivo imitaba a animales.

Del rito se pasó al mito, del brujo al actor; de la selva a la ciudad, de la ciudad al teatro, del teatro a la pasarela y,al fin,estamos donde empezamos: en la ujer Y de la mujer a la diosa




Cabe decir que la Revue RM, como todo, nació en Grecia. Cuando el público pasó de participar en el rito a ser un observador surgió la tragedia, y después la comedia, ya con un fuerte componente de sátira y crítica política y social. Y en la revista musical clásica el público, como en los antiguos rituales religiosos, volvía a tener un papel protagonistEl teatro romano mezclaba el arte escénico con la música y la danza. El teatro medieval era de calle, lúdico y festivo; sus actores eran en principio sacerdotes, pasando más tarde a actores profesionales. Entonces surgió la reglamentación teatral basada en tres unidades: acción, espacio y tiempo. En 1517 surgió en el norte de Italia la Commedia dell'arte, con textos improvisados, predominando la mímica e introduciendopersonajes arquetípicos como Arlequín, Colombina,Pulcinella, Pierrot


En España, Fernando de Rojas escribió en 1849 su gran obra La Celestina. El teatro era básicamente popular (corral de comedias) y cómico. Destacaron Tirso de Molina, Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca. En Inglaterra descolló el teatro isabelino, con autores como Christopher Marlowe o Ben Jonson, y, especialmente, William Shakespeare, gran genio universal de las letras.


Luego llegó Molière, en cuyo teatro están todos los ingredientes de la RM: alusiones a la actualidad, espectacularidad… Molière tenía un gran talento cómico; su voz y su mímica desencadenaban las risas; los devotos y beatos le consideraban un libertino y temían la influencia que ejercía sobre el rey, por lo que le declararon obscena La escuela de las mujeres, que constituyó un gran éxito. En La princesa de Élide mezclaba texto, música y danza, y recurría a máquinas sofisticadas. Después creó el Tartufo en la que denunciaba la hipocresía religiosa, o El misántropo, un nuevo tipo de necio.


Su primera obra dramática, La cantante calva se estrenó en 1959; su inteligencia, novedad y ruptura con la lógica llevaron a Ionesco a la fama, que ya no lo abandonaría. Él y el irlandés Samuel Beckett crearon un nuevo modo de hacer teatro. Las obras de Ionesco dibujan la soledad de los humanos o la insignificancia de la adoración a ídolos vacíos. Tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos, falta de secuencia dramática o ambientes oníricos; rasgos existencialistas que cuestionan la sociedad y el hombre. Incongruencia entre el pensamiento y los hechos, las ideologías y los actos; sus personajes tienen problemas para comunicarse; el decorado y las escenografías juegan un papel importante pues presentan imaginariamente la realidad de los mensajes que se pretende transmitir. Su interés está también en que no da respuestas sino que nos deja a nosotros la interpretación.

El término `absurdo´ proviene de los pensadores existencialistas como Albert Camus y Jean-Paul Sartre; sus raíces pueden encontrarse en los autos sacramentales de la España barroca, la literatura del `no-sentido´ de Lewis Carroll, las obras de ensueño de Strindberg, las novelas de James Joyce y Franz Kafka, las farsas de Georges Feydeau, el movimiento dadaísta o el surrealismo de los años 30. Sus autores se aglutinaron bajo la etiqueta de lo absurdo o la burla como una forma de lucha contra la ansiedad; y recayeron en la metáfora poética como un medio de proyectar sus más íntimos estados. Es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a la fantasía, el sueño y la pesadilla; no interesa tanto la aparición de la realidad objetiva cuanto la percepción emocional de la realidad interior del autor.

Ionesco es uno de los autores dramáticos más representados en todo el mundo; sigue siendo campeón mundial en número de representaciones para una misma obra, la citada Cantante Calva, puesta en pie cada noche desde hace 87 años en el diminuto Théâtre de la Huchette del Barrio Latino de Paris; cerca ya de las 20.000 funciones. Era Víctima confesa de un profundo horror a la celebridad y a la posteridad: `No es absurdo el mundo, pero sí la posición del hombre en el mundo´.



En aquellos años finales del siglo XIX en que la Gran Vía salía adelante, el proyecto municipal debía de estar en boca de todos los madrileños, por lo que el mundo de la RM no podía permanecer ajeno a opiniones, rumores y chascarrillos. Así, el 2 de julio de 1886 se estrenaba en el teatro Felipe, sito en el paseo del Prado, La Gran Vía, una revista cómico-lírica-fantástico-callejera compuesta por Federico Chueca y Joaquín Valverde sobre un libreto de Felipe Pérez y González. Y este es el nacimiento de la RM es España.

Don Pío Estanislao Federico Chueca (Madrid, 1846; f. 20 de junio de 1908) poseía una irregular formación musical pero lo compensada con talento, intuición y gracia para la melodía y el ritmo. Nacido en plena Plaza de la Villa (torre de los Lujanes), era el segundo hijo de una familia acomodada. Fue, sin duda, el más castizo de los compositores españoles y el que con mayor gracia e inspiración supo traducir en pentagramas el alma y el color de aquel Madrid finisecular que acogió parte de la edad de oro del género español de la EM.. Además de La Gran Vía firmó títulos como Agua, azucarillos y aguardiente o El bateo, retratos pintorescos del Madrid de la época y de sus habitantes.


Felipe Pérez y González, Tello Téllez (Sevilla, 1854; f. Madrid, 16 de marzo de 1910), escritor, periodista, humorista y folklorista. Desde los catorce años se dedicó al periodismo, a los quince escribió un juguete dramático cómico-político y a los dieciocho su primer libro de versos, El libro malo, una colección de ingeniosos epigramas. Se licenció en Derecho con brillantez y trabajó como oficial secretario del ayuntamiento de Sevilla, cargo del que dimitió para consagrarse en exclusiva a la literatura, el teatro y el periodismo en Madrid. En 1893 fundó La Gran Vía, Revista Semanal Ilustrada; otras piezas dramáticas suyas son Estoy que ardo o El fruto prohibido.


La Gran Vía no tenía más pretensiones que cubrir la programación de un par de semanas de Semana Santa en un teatro de verano madrileño, pero alcanzó la categoría de monumento escénico con una resonancia internacional sin precedentes en la escena española e hizo ricos a sus autores. Cuando se estrenó aquél 27 de abril de 1886, el entusiasmo del público obligó a la tiple Lucía Pastor a repetir varios de sus números musicales, lo que alargó la representación hasta lascuatro horas de la madrugada. Semanas después la obra se trasladó al teatro Apolo. Contiene piezas tan populares como la Jota de los Ratas, el Tango de la Menegilda o el Vals del Eliseo.


Se representó en ciudades como París, Viena Praga o Turín, donde la vio el filósofo Friedrich Nietzsche escribió: `Un terceto de tres solemnes gigantescos canallas, es lo más fuerte que he oído y visto. Genial ´.


La estrella principal de La Gran Via era Lucía Pastor, una triple de diecisiete años que `tenía una voz preciosa, seriedad burgalesa con garbo madrileño, carita redonda y pícara y un cuerpecillo relleno y maduro´. Cuando se casó con el entonces subsecretario de Gobernación, Emilio Sánchez Pastor, se retiró de las tablas para siempre.

Ya en esta etapa prenatal el protagonismo absoluto de la RM lo ostenta la vedette. La vedette siempre es una bella damisela de piernas eburneas. Puede ser, además, cantante, bailarina o actriz, pero vamos, esto es secundario, las cosas como son´.

Carmen Platero


La vedette, como la revista musical, nació claro en Francia. Entre las principales vedettes francesas está Joséphine Baker, cantante y bailarina de origen estadounidense; En 1925 fue a París con la Revue Nègre; su exótica forma de bailar, sexualidad desinhibida y vestimenta mínima resultaron más atractivas para los europeos que para los americanos. Se convirtió en la estrella de las noches parisinas y llegó a abrir su propio club, Chez Josephine. En esa misma época también fue muy famosa Mistinguett.

La otra cuna de la Revue es, como habrán adivinado ustedes, Buenos Aires, donde estos espectáculos se popularizaron a partir de la década de los 20, principalmente en el Teatro Maipo. En los 40 aparecieron bailarinas de origen cubano como Blanquita Amaro, Amelita Vargas y Rosita Fornés. La década de los 60 dio paso a otras estrellas como Graciela Alfano y las hermanas Rojo, Ethely y Gogó.

Y qué decir Cuba con sus grandes cabarets como el Tropicana. Por los años 50 descuella la figura de Chelo Alonso, que luego conquistó el Folies Bergère de París. Otra figura fulgurante de la época fue la vedette María de los Ángeles Santana que conquistó al público de Madrid con las revistas de Ernesto Lecuona.

  Vedettes afamadas son Casta Labrador, Perlita Greco, Concha Paéz, Raquel Daina, Celia Gámez, Licia Calderón, Addy Ventura, Queta Claver, Vicky Lagos, Norma Duval, Bárbara Rey, Carmen Platero. MarlèneMourreau

  • Casta Labrador ejerció en el Teatro Martín de la castiza calle de Santa Brígida 3. Construido por el empresario Casimiro Martín, quien francamente no tenía ni pajolera idea de teatro pero le dio por ahí. El coliseo pasó a la inmortalidad en 1919, cuando se estrenan Las corsarias, la obra más popular de la RM por mor de su pasodoble Banderita; canciones célebres fueron también El cuerpo de las mujeres (1922), La piscina de Buda (1923) o Las mujeres de fuego (1935).


La etapa de censura provocó el malestar de público, artistas, autores, empresarios, directores y revistólogos, pero la astucia de todos ellos es llevó a inventar otras fórmulas para salir del paso y no perder el éxito.

  • Raquel Daina (Madrid, 1918) actriz, vedette y empresaria. Se estrenó en la revista en 1939 con La Flauta de Bartolo, en el teatro Maravillas. En1945 y 1946 actúo en el teatro de la Zarzuela con obras como El hombre que las enloquece, ¡Tabú! O Buscando un millonario. Entre sus canciones destacan Me llaman la presumida o Róbame esta noche.


  • Dolores Cano Barón, Tania Doris (Valencia, 1952), una de las últimas representantes de la RM en España. Desde los años 60 protagonizó numerosos espectáculos acompañada por los cómicos Luis Cuenca y Pedro Peña. En 1976 era la estrella principal del Teatro Apolo de Barcelona, con obras como ¡Esta noche...sí!(1969),Venus de fuego (1972), Yo soy la tentación (1974) o La deseada (198

  • Esperanza Roy (Madrid, 1935), actriz y vedette. Tras estudiar ballet clásico y danza española debuta sobre un escenario en espectáculos de RM, llegando a convertirse pronto en primera vedette. En cine debuta en 1962, amoldándose pronto al estereotipo de mujer imponentEntre sus éxitos, Por la calle de Alcalá (1983), Tócame Roque (1959) o Una viuda de estreno (1968)

  • Virginia de Matos. Madrileña nacida en 1932. Elegante, bella, sofisticada y seductora, aunque su verdadero nombre era Mari Pepa Bustos Rebollo. Fue considerada como una de las mejores vedettes de todos los tiempos, a la altura de Celia Gámez. Fue una de las artistas mejor pagadas de la RM llegando a cobrar la cantidad de mil pesetas diarias. Entre sus éxitos más sonados destacaron ¡Yo soy casado, señorita! (1948), Los Países Bajos (1949), El último güito (1950) ¡Aquí Leganés! (1951) y, sobre todo, Dos Virginias(1955), donde cantaba apoyándose en un bastón con una elegancia inconmensurable aquello de `Míreme, señor, pero contemple fijo sin temor; yo soy la misma que anteayer le requebró, cuando esperando a su mujer estaba usted en el Hotel Emperador´. En su compañía  debutó Miguel Gila. Gila construyó una alternativa de la realidad, primero del catolicismo militarista de Franco y luego del desarrollismo como estrategia de alienación. Gila se hizo lúcido el día en que un pelotón de soldados de Franco fingió que iba a fusilarle (Chamberí [Madrid], marzo de 1919; Barcelona, 13 de julio de 2001). Excelso cómico del absurdo.

Quedó huérfano de padre a temprana edad. Con dificultades económicas en su hogar, abandonó los estudios a los 13 años para trabajar de pintor de coches y fresador. Al estallar la guerra vivil se alistó como voluntario en el Quinto Regimiento de Líster (julio de 1936). En el Viso de los Pedroches (Córdoba) fue puesto frente a un pelotón de ejecución, pero logró salvar la vida porque los integrantes del piquete estaban borrachos y no acertaron los disparos; él se hizo el muerto y logró sobrevivir. `Nos fusilaron, al anochecer, mal. El piquete de ejecución lo componían un grupo de moros con el estómago lleno de vino, la boca llena de gritos de júbilo y carcajadas y las manos apretando el cuello de las gallinas robadas. El frío y la lluvia calaban los huesos. Y allí mismo, delante de un pequeño terraplén y sin la formalidad de un fusilamiento, apretaron el gatillo de sus fusiles y caímos unos sobre otros. Catorce saltos grotescos en aquel frío atardecer del mes de diciembre´.


En el campo de prisioneros coincidió con el poeta Miguel Hernández; después cumplió un servicio militar de cuatro años. Empezó su trabajo como humorista gráfico en La Exedra, revista editada en Salamanca por un grupo de universitarios; más tarde, en La Codorniz y en Hermano Lobo. Pero el éxito le llegó en 1951, cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. Entre sus libros destacan Y entonces nací yo. Y de la películas en que intervino, Viva lo imposible, con Paquita Rico y Manolo Morán. Gila expresaba su humor mediante monólogos al teléfono; tenía una muletilla célebre: ¡que se ponga!


En aquellos años también triunfaban en la RM Zori, Santos y Codeso. Debutaron en 1942 con la obra Don Quintín, el amargao, de Carlos Arniches. A partir de ese año, y aprovechando el progresivo auge del género de la revista en España, el trío comienza a participar espectáculos de RM y su popularidad aumenta a medida que van cosechando éxito tras éxito. El 27 de abril de 1947 estrenan en el Teatro La Latina, la que es una de las piezas más destacas del género, La blanca doble. En los años siguientes interpretan espectáculos como Carolina de mi corazón o Los babilonios, acompañados de artistas como Queta Claver y Celia Gámez. Ya sin Codeso, la pareja continuará su carrera con títulos que incluyen Un, dos, tres... cásate otra vez (1972), El cuento de la lechera (1973) o La señora es el señor (1975), acompañando a las vedettes Lina Morgan y Esperanza Roy

  • Ángel de Andrés Miquel (Madrid, 1918; f. Madrid, 7 de agosto de 2006). Empresario teatral y actor, nacido también en el castizo barrio de Chamberí, como Gila y Escarlato Pulido. Destacó en todos los géneros interpretativos, aunque quizá se le recuerda más por sus papeles cómicos, tanto en teatro como en cine, revista y televisión. Con 21 años, recién acabada la guerra civil, entró a formar parte de la compañía teatral de José Isbert, y su carrera fue desde entonces meteórica. En 1942 estrenó con la Compañía Nacional María Guerrero Dulcinea. Después de nuevo al teatro cómico junto a Isabel Garcés con la que estrena, entre otras obras, Tú y yo somos tres (1945) de Jardiel Poncela. En 1947 forma su propia compañía teatral junto a Antonio Casal triunfando con A lo loco, de José Padilla.


En las décadas de los 50 y 60 fue uno de los grandes de la RM, además de notable actor de cine:i ntervino en 180 películas, siempre en personajes entrañables, inspirados en la vida cotidiana, que él bordaba con naturalidad y frescura. Su primera película, Fin de curso, data de 1943; después fue el inolvidable pintor de anuncios en las vitrinas de restaurantes económicos de La calle sin sol (Rafael Gil, 1948); el buen ladrón de Historias de la radio (José Luis Sáenz de Heredia, 1955); el limpiabotas de La batalla del domingo (Luis Marquina, 1962), una de las escasas intervenciones en el cine de Alfredo di Stéfano… Después De picos pardos a la ciudad (Ignacio F. Iquino, 1969), El reprimido (Mariano Ozores, 1974), Último tango en Madrid (José Luis Madrid, 1975) o Al tercer año resucitó (Rafael Gil, 1980).


Fue un cómico completo, apto para la RM, la comedia, el teatro clásico y las variedades; destacó en todos los géneros, aunque fuera en el cómico donde se encontraba a sus anchas. Pionero en TVE, en donde actuó incluso en las emisiones de prueba y fue uno de sus primeros presentadores, ya en 1948, época en la que trabajaba en la radio junto a Fernando Fernán-Gómez en el programa Fernán-Gómez y Andresito van a charlar un ratito.



A finales de los 70 acompaña a Fernando Esteso en la parodias teatrales Ay Bellotero (1975) y Ramona, te quiero (1977), A finales de 1979 sustituye a Bárbara Rey como vedette principal del Teatro Lido en el espectáculo Una noche bárbara, junto a Quique Camoiras. En 1980 se consagra como actriz de RM cuando es primera vedette del centenario teatro parisino Folies Bergère; la segunda española que conseguía ser cabeza de cartel de dicho local, tras la Bella Otero. Avanzada la década de los 80, y coincidiendo con el declive del destape, deja el mundo del cine y se dedica exclusivamente al teatro y a sus apariciones en televisión.

En 2006 es una de las concursantes de Supervivientes, donde no se la vio con tantas ganas de permanecer en la isla como de mostrar sus senos. ¡¡¡ Señor que empeño en mostrar los senos¡¡¡ Pero parece como si Marlene hubiese pactado con el diablo,como una Dorian Gray en femenino, y lo demuestra en estas fotos, cada vez más guapa. Esta rubia francesa de mirada verde infinita se consolida como la heredera europea de Marilyn Monroe.





Situada en pleno desierto, rodeada de un inmenso mar de arena y castigada por una luz tan fulgurante que nubla la vista, la base avanzada de operaciones Ice se encuentra en un remoto y peligroso enclave de Afganistán. Hasta allí se traslada el último pelotón de voluntarios comandados por el subteniente Antonio René, integrado por un grupo de jóvenes inexpertos que, ignorantes de los riesgos que la misión conlleva, se enfrentan a la primera gran prueba de sus vidas. En la base les espera el teniente médico Alessandro Sobradillo, quien ha decidido prolongar su servicio para escapar de unas circunstancias familiares para él más lacerantes que la vida misma. Allí, intentando acostumbrarse al calor, al aburrimiento, a la espera de enfrentarse a una amenaza sin rostro, los chicos se construyen una nueva existencia. Liberados de las ataduras que constreñían una realidad lejana, traban nuevas amistades, afectos y rivalidades. Sin embargo, en el silencio absoluto de la noche, tumbados en sus jergones, cuando los recuerdos de sus vidas desfilan por su mente, sólo oyen el latir de sus corazones, el rumor incesante del cuerpo humano.


Es el argumento de El cuerpo humano, la segunda novela de Paolo Giordano (Turín, 1982), que con tan solo 26 años se convirtió en el fenómeno editorial más relevante de los últimos años, no solo en Italia sino en toda Europa y América, con La soledad de los números primos

  • ¿Hola?

  • ¿Eres tú, Alessandro? –responde una voz femenina desde el otro lado de la lona verde.


La lona se abre y aparece un brazo desnudo, un hombro desnudo, una pierna desnuda, el borde de una toalla blanca y, por último, la cara redonda de Irene Sammartino con el pelo suelto y rubio. El holograma medio desnudo de ella se proyecta desde un lugar remotísimo, en el tiempo y en el espacio, ante el teniente. Aturdido, Sobradillo retrocede. La mujer le sonríe.


  • He elegido este catre. No sabía en qué parte dormías.

  • ¿Qué haces aquí?


Irene ladea la cabeza y cruza los brazos desnudos sobre el pecho desnudo; nunca ha tenido los senos ni enormes ni minúsculos. Sobradillo recuerda vagamente cómo apenas abarcaba uno con la mano.


  • ¿Así recibes a una antigua amiga? Ven. Deja que te dé un beso.




Él se aproxima, reacio. Irene lo escruta desde abajo; parece que desee comprobar que todo esté en su sitio.


  • Todavía eres bastante guapo –afirma complacida.


La toalla solo la cubre parte de los muslos y ondea cada vez que se mueve. No la sujeta un nudo sobre la clavícula sino un ángulo pinzado bajo el borde, que podría deslizarse en cualquier momento dejando al descubierto todo su cuerpo. Lleva un buen perfume que a él no le suscita ningún recuerdo.



Belcebú o BeelzeBelcebú  es el señor de las tinieblas, el innombrable, el mismísimo demonio, la mosca cojonera, La Gran Morada, los infiernos, el Señor del Abismo, el Señor de las Moscas, El Príncipe de los demonios. En sus formas alegóricas presenta una apariencia colosal: de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro, amenazante, peludo y con alas de murciélago. El escritor inglés y premio Nobel de literatura en 1983, William Golding, escribió una novela alegórica de la condición del hombre: se titula El señor de las moscas (epíteto de Belcebú). En la novela se le representa mediante la cabeza de un jabalí clavada en una pica en un claro de un bosque y cortejada por miles de moscas que revolotean a su alrededor.


En la Nueva Inglaterra del siglo XVII, un hombre llamado William, tras una disputa de carácter religioso con sus padres, huye de la puritana sociedad donde vive: le acompañan su esposa Katherine, su hija Thomasin, su hijo Caleb y los gemelos Mercy y Jonás. La familia construye una granja a un costado de

un extenso y aislado bosque, lejos del asentamiento puritano. Katherine pronto da a luz a su quinto hijo, Samuel. Mientras estaba al cuidado de Thomasin, Samuel desaparece misteriosamente secuestrado por una bruja que vive en el bosque, quien lo mata y utiliza su sangre para preparar un ungüento para volar.

Katherine, desolada por la desaparición de Samuel, pasa los días llorando y rezando. William lleva a Caleb a cazar al bosque, donde el niño lo reprocha no haber bautizado a su hermano Samuel. William, en respuesta, le confiesa que ha vendido la preciada copa de plata de Katherine para comprar artículos de caza; Esa noche, Katherine culpa a Thomasin por extraviar su copa de plata e insinúa que también es responsable por la pérdida de Samuel. Cuando los niños se van a dormir, escuchan a sus padres decir que enviarán a Thomasin a servir a otra familia.

A la mañana siguiente, Caleb y Thomasin se escabullen en el bosque para cazar. De pronto, el perro que los acompaña sale tras una liebre y Caleb lo sigue, dejando a Thomasin sobre el caballo. Cuando el animal se inquieta, la joven cae al suelo y queda inconsciente. Caleb, ya perdido en medio de la vegetación, encuentra el cuerpo desmembrado de su perro. Adentrándose aún más en el bosque, descubre una misteriosa cabaña de la cual sale la bruja disfrazada como una joven y seductora mujer. Thomasin despierta y, guiada por los gritos de su padre, encuentra el camino a casa. Un dia Thomasin se dirige desnuda al bosque acompañada por la cabra negra; allí Finalmente encuentra a un grupo de mujeres desnudas alrededor de una fogata celebrando un aquelarre. Thomasin se les une y todas comienzan a levitar.

Hay una idea extendida por la catolicidad puritana de que la bruja es fea y mala. Nada más lejos de la realidad. Glinda, la maravillosa protagonista de la novela para niños El Mago de Hoz, de Barun es la bruja buena y bella del Sur. Después de la huida del Mago en su globo, el León Cobarde, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata, Dorothy y Toto viajan en dirección sur hacia la tierra de los Quadlings para pedir consejo a Glinda, un personaje compuesto formado por la Bruja del Norte y la Bruja del Sur. Glinda es una mujer joven, bonita, con largo cabello rojo y ojos azules, y que luce un vestido de blanco puro. Es algo mayor de lo que aparenta y su aspecto sugiere que sabe cómo hacer para mantenerse joven a pesar de los años que ha vivido. En su viaje por La maravillosa tierra de Oz tiene que enfrentarse a malvadas brujas del Este y el Oeste. Además de sus vastos conocimientos sobre magia, Glinda emplea en su taller diversas herramientas, amuletos, e instrumentos; vive en un palacio cerca la frontera sur del País de los Quadling, atendida por cincuenta hermosas doncellas de cada país de Oz. También posee un gran ejército de mujeres soldado, con el que amenaza al ejército rebelde del General Jinjur, Los hombres no representan papel alguno en la corte de Glinda.

Madrid salía entonces de la lucha fratricida, el capítulo más desmesurado de nuestra penosa peripecia histórica a lo largo de los siglos, y hasta 1950 vendrían unos años de represión franquista que en aquel septiembre de 1940 nadie vaticinaba. Entonces en Madrid dio comienzo la pertinaz sequía, una etapa muy difícil para la ciudad, como se pone de manifiesto en el elevado número de fallecimientos, actos violentos y ajusticiamientos; también en el hambre, las enfermedades, la mortalidad… Dice el periodista y cronista de la Villa, Pedro Montoliú, que entre 1940 y 1945, se producen en toda España 33.764 sentencias de muerte, de las que 4.240 corresponden a Madrid. El crecimiento vegetativo de la capital de aquella España devastada fue casi nulo en estos años. Entonces llegaron a Madrid Agustín y Encarnación; venían de provincias huyendo del hambre o de una situación política en su pueblo. Pero ni a Agustín ni a Encarnación les faltaba determinación e inteligencia cuando se asentaron en el número 1 de la madrileña plaza de Tirso de Mollina entonces llamada Plaza del Progreso.


La Plaza del Progreso o de Tirso de Molina es un amplio espacio ubicado en el centro de Madrid que supone ser el límite norte del barrio de Lavapiés; tiene una planta triangular que se prolonga hacia la calle de la Magdalena, vía que comunica con la Plaza de Antón Martín. La plazuela data del año 1840 y ocupa el solar que dejaría el derribo del Convento de Nuestra Señora de los Remedios o de la Merced, siendo alcalde Salustiano Olózaga, que se encargó de limpiar el terreno, plantar unos árboles y poner el nombre de la Plaza del Progreso. La medida repentina de Olózaga irritó al Ministerio de la Gobernación, liderado por Saturnino Calderón Collantes, por haber dispuesto sin consultar de un terreno del Estado; respondió Olozága que realizó la limpieza del solar atendiendo a medidas de higiene pública.

Uno de los laterales de la plaza posee el acceso al Teatro Nuevo Apolo o Progreso, que se había inaugurado el 10 de diciembre de 1932 con el estreno de la zarzuela La verbena de la Paloma y que en aquellos años 50 pasó a dedicarse al género de la RMSe conoce como Época Dorada de la RM, el período comprendido entre los años 1940 y 1950. Entonces las producciones del género comenzaron a centrarse en un personaje femenino específico, interpretado por una actriz renombrada de gran belleza y talento, llamada vedette. 



  Belcebú o BeelzeBelcebú  es el señor de las tinieblas, el innombrable, el mismísimo demonio, la mosca cojonera, La Gran Morada, los infiernos, el Señor del Abismo, el Señor de las Moscas, El Príncipe de los demonios. En sus formas alegóricas presenta una apariencia colosal: de rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro, amenazante, peludo y con alas de murciélago. El escritor inglés y premio Nobel de literatura en 1983, William Golding, escribió una novela alegórica de la condición del hombre: se titula El señor de las moscas (epíteto de Belcebú). En la novela se le representa mediante la cabeza de un jabalí clavada en una pica en un claro de un bosque y cortejada por miles de moscas que revolotean a su alrededor.


En la Nueva Inglaterra del siglo XVII, un hombre llamado William, tras una disputa de carácter religioso con sus padres, huye de la puritana sociedad donde vive: le acompañan su esposa Katherine, su hija Thomasin, su hijo Caleb y los gemelos Mercy y Jonás. La familia construye una granja a un costado de

un extenso y aislado bosque, lejos del asentamiento puritano. Katherine pronto da a luz a su quinto hijo, Samuel. Mientras estaba al cuidado de Thomasin, Samuel desaparece misteriosamente secuestrado por una bruja que vive en el bosque, quien lo mata y utiliza su sangre para preparar un ungüento para volar.

Katherine, desolada por la desaparición de Samuel, pasa los días llorando y rezando. William lleva a Caleb a cazar al bosque, donde el niño lo reprocha no haber bautizado a su hermano Samuel. William, en respuesta, le confiesa que ha vendido la preciada copa de plata de Katherine para comprar artículos de caza; Esa noche, Katherine culpa a Thomasin por extraviar su copa de plata e insinúa que también es responsable por la pérdida de Samuel. Cuando los niños se van a dormir, escuchan a sus padres decir que enviarán a Thomasin a servir a otra familia.

A la mañana siguiente, Caleb y Thomasin se escabullen en el bosque para cazar. De pronto, el perro que los acompaña sale tras una liebre y Caleb lo sigue, dejando a Thomasin sobre el caballo. Cuando el animal se inquieta, la joven cae al suelo y queda inconsciente. Caleb, ya perdido en medio de la vegetación, encuentra el cuerpo desmembrado de su perro. Adentrándose aún más en el bosque, descubre una misteriosa cabaña de la cual sale la bruja disfrazada como una joven y seductora mujer. Thomasin despierta y, guiada por los gritos de su padre, encuentra el camino a casa. Un dia Thomasin se dirige desnuda al bosque acompañada por la cabra negra; allí Finalmente encuentra a un grupo de mujeres desnudas alrededor de una fogata celebrando un aquelarre. Thomasin se les une y todas comienzan a levitar.

Hay una idea extendida por la catolicidad puritana de que la bruja es fea y mala. Nada más lejos de la realidad. Glinda, la maravillosa protagonista de la novela para niños El Mago de Hoz, de Barun es la bruja buena y bella del Sur. Después de la huida del Mago en su globo, el León Cobarde, el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata, Dorothy y Toto viajan en dirección sur hacia la tierra de los Quadlings para pedir consejo a Glinda, un personaje compuesto formado por la Bruja del Norte y la Bruja del Sur. Glinda es una mujer joven, bonita, con largo cabello rojo y ojos azules, y que luce un vestido de blanco puro. Es algo mayor de lo que aparenta y su aspecto sugiere que sabe cómo hacer para mantenerse joven a pesar de los años que ha vivido. En su viaje por La maravillosa tierra de Oz tiene que enfrentarse a malvadas brujas del Este y el Oeste. Además de sus vastos conocimientos sobre magia, Glinda emplea en su taller diversas herramientas, amuletos, e instrumentos; vive en un palacio cerca la frontera sur del País de los Quadling, atendida por cincuenta hermosas doncellas de cada país de Oz. También posee un gran ejército de mujeres soldado, con el que amenaza al ejército rebelde del General Jinjur, Los hombres no representan papel alguno en la corte de Glinda.




Es decir, que la forma femenina, bruja, puede ser de origen prerromano. Esto contradice la creencia mayoritaria en nuestra sociedad que sitúa el nacimiento de esta figura en el medievo. Pero, en realidad, lo que pasó es que miles de mujeres fuero

Es decir, que la forma femenina, bruja, puede ser de origen prerromano. Esto contradice la creencia mayoritaria en nuestra sociedad que sitúa el nacimiento de esta figura en el medievo. Pero, en realidad, lo que pasó es que miles de mujeres fueron asesinada en el medievo acusadas de brujería, que es muy diferente.

Pero si ahondamos en su origen, y en su misma definición, encontramos que en la mitología grecolatina, cuna de la civilización occidental, aparece la figura de la diosa bruja. Y no es algo tan raro, ya que la práctica de la magia en las culturas griegas y romana era lícita, siendo ejercida por sacerdotes y sacerdotisas de determinadas divinidades, y usada por la sociedad en general.

Con la llegada de la religión católica, esta organización de la sociedad cambió, según Silvia Federicci, dando lugar a la aparición del hombre culto y sabio, y en contraposición, pero con las mismas características, surgió la figura peyorativa de la bruja medieval (mujeres sabias).

Pero antes de la irrupción de la religión católica, en la sociedad grecolatina existían una serie de cultos a diosas oscuras o ctónicas lunares perfectamente lícitos, según Caro Baroja, dónde sus sacerdotisas practicaban la magia o la brujería. Hoy en día, estas mismas diosas, Diana, Selene y Hécate, son veneradas en religiones actuales, como determinadas ramas de la wicca muy vinculadas a la naturaleza (ecofeminismo) y la brujería tradicional, no wiccana, como la druídica o la chamánica.

Si existe una deidad femenina de carácter inequívoco, mágico y científico (botánica) desde el principio de las culturas esa es Hécate. En nuestra búsqueda del origen de la brujería, en las mitologías grecolatinas, podemos encontrar que las principales figuras literarias que representan a diosas brujas y científicas son Hécate, Circe y Medea.

Ateniéndonos al significado que ha llegado hasta nosotros en los antiguos textos literarios y poéticos, podríamos decir que Hécate seria la deidad protectora de las brujas, Circe encarnaría el arquetipo de la mujer hechicera que intenta dominar a los hombres y animales con su encanto físico y mágico y Medea sería el arquetipo femenino vengativo, despechado y trágico. 

aunque parezcan figuras muy diferentes entre sí, aparte de los lazos familiares, tienen tres rasgos en común: la divinidad, ser mujeres, y, por último, su condición de brujas y científicas, en el campo de la botánica (por su maestría en el uso de las hierbas).

De ahí que piense que es apropiado continuar con una aproximación al uso de la botánica desde el punto de vista de la brujería y como converge con la ciencia, para luego ser desterrado al terreno de la superstición, principalmente a partir del surgimiento del cristianismo, para ver si podemos aclarar lo del brujismo científico o la ciencia bruja, que diría Manuel de Falla.










No hay comentarios:

Publicar un comentario