jueves, 8 de septiembre de 2022

16 Cultura y artes : José María Izquierdo


José María Izquierdo presenta a Sevilla desde el concepto de Gracia, entendida por él con las dobles acepciones de artística y religiosa. Viene a ser el secreto de la ciudad.
`Divagando por la ciudad de la Gracia´, es un conjunto de reflexiones escritas como a vuela pluma, sin ningún propósito de solemnidad. La `divagación´ se había convertido en la época en un auténtico género literario, a medio camino entre el ensayo y el estilo periodístico. Es un texto de estilo desigual, con notables aciertos líricos y a la vez con reflexiones críticas, estéticas y morales que en ocasiones se escoran hacia la ostentación cultural y científica y el retoricismo.
Pero no se trata de una visión autocomplaciente o narcisista. A la pasión por su ciudad une una voluntad regeneracionista y crítica, de apuesta por la modernidad y el progreso, compatible con la fidelidad a su arquetipo urbano, que es el clasicismo, el helenismo y la romanidad de Sevilla. A ello hay que añadir un hábil manejo de la ironía y del humor y un sentido autocrítico que revela el rico acervo cultural del autor.
Supone una valiosa propuesta intelectual lírica y crítica, sobre la función que debe cumplir a comienzos del siglo XX una ciudad con la riqueza históric




o Martínez (Sevilla, 1886- 1922), apodado literariamente `Jacinto Ilusión ´ , jurista, periodista, humanista y escritor de pensamiento hispalense y andalucista. Fue uno de los acuñadores del concepto de `ideal andaluz ´. En la corriente del idealismo modernista, estuvo ligado a partir de 1914 al movimiento regeneracionista andaluz en su clave de regionalismo cultural y fue partidario del autonomismo progresivo y del patriotismo ciudadano formulados por Blas Infante.
Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla, en la que se doctoró y llegó a ser profesor de Derecho Canónico. Su corta vida la dedicó a la investigación jurídica, la creación literaria, el trabajo periodístico y la participación en la vida cultural sevillana, a la que le prestó un notable impulso desde el Ateneo. De personalidad ensimismada y soñadora fue un hombre de amplios conocimientos, entregado al estudio y muy conocido en los ambientes culturales de la ciudad. Participó en publicaciones periódicas como El Liberal o El Noticiero Sevillano. En 1910 publico su estudio sobre “El Pragmatismo” y en 1913 “El Derecho en el Teatro”. Su obra más conocida es “Divagando por la ciudad de la gracia´(1914)
Desde la distancia del amor / odio, física y personal, Cernuda, descarga su odio contra Sevilla y denosta a José María Izquierdo: ` Enigmático tras sus patillas de chispero, siempre en la Biblioteca del Ateneo, escribiendo los artículos diarios en que tiraba a la calle su talento. ¿Por qué se obstinó alicortado en su rincón provinciano, ser pendón de bandería regional para unos cuantos compadres que no podían comprenderle. Hoy distantes aquellos días y aquella tierra, creo que de todo fue causa de un error de amor: el amor a una ciudad cuyo espíritu quiso él resucitar´.
Atraído también más por su fuerte personalidad que por su obra literaria. Juan Ramón Jiménez detectó en su figura un aura de hondas raíces ancestrales, un atractivo entre angelical y humano que emanaba de su silueta : `Tenía algo de ángel anunciador, extraño signo sobrenatural. La sonrisa de su fina boca grande era luz indudable; luz su mirada ancha, paralela a su sonrisa, del tamaño de su frente; luz, el desnudo pensamiento, estrella de su mente buena ; luz, toda su inmaterial, su sal delgada, su ángel trise´
Joaquín Romero Murube lo recuerda con su aire misterioso de amante de su ciudad : `Vemos aún a Izquierdo, fino, enlutado, con su cara de cristo moreno y las patilletas largas que le imprimían al rostro un perfil de vieja estampa andaluza. Siempre pensativo y solitario. Estaba en todas partes, aunque no se le veía entrar en ninguna . No hablaba : cuando tenía que decir algo hacía un esfuerzo supremo que, en algunas ocasiones llegaba a descomponer sus facciones. Era que todo el alma se le venía a los labios y su voz no era su voz, ni sus palabras eran palabras ; entre temblores y silencios, se veía fluir la idea, el concepto, la gracia, por sus labios grandes de novio de Sevilla"
Izquierdo aportó una reflexión estética y culturall y recabó la necesidad de una nueva ley que sustituya al viejo Derecho y reorganice el régimen de Andalucía. Son claves de su tentativa la recomposición dialéctica esencial-existencia, de las tensiones entre derecho objetivo (derecho-poder) y derecho subjetivo (derecho-facultad), entre jurismo y juridicidad y entre Derecho-Virtud y Derecho-Norma. De ahí su interés en la promoción del patriotismo ciudadano —la ciudad es síntesis de la patria— en línea con las teorías sobre ciudades elaboradas por el noventayochismo y la generación de 1914 ( Ganivet, Maragall, d’Ors, Ortega y Gasset, etc.).
Hombre de amplios y variados saberes culturales, muy entregado al estudio y muy señalado en los ambientes de la ciudad por su personalidad ensimismada y soñadora, por su melancólica tristeza, por el aire silente y enigmático de su talante y por su declarado amor por Sevilla, a la que, al decir de todos, entregó lo mejor de sí mismo. . Murió prematuramente en 1922, a la temprana edad de 36 años, dejando en el ambiente cultural de su ciudad un sentimiento de pérdida y un aura de misterio que contribuyeron





Teresilla (1907), plantea una denuncia que será constante en la mayoría de las escritoras de la época: la caída en la prostitución de una joven seducida y abandonada por un matón donjuanesco; la situación de indefensión y desprotección social femenina con denuncia de la falta de preparación de la mujer y su dificultad para encontrar un trabajo digno Representativa de la narrativa finisecular, es una novela-puente, en cuanto que funde rasgos postrománticos, como sus vinculaciones con el naturalismo y el melodrama, con otros propios de las inquietudes de la nueva literatura de la recién inaugurada centuria, como la crítica social, la denuncia de la situación de la mujer y la construcción innovadora del personaje femenino, así como ciertas conexiones con el simbolismo en la representación del paisaje, la expresión de las sensaciones y el uso de la parodia y la caricatura con ecos de lo grotesco.
Zezé (1909) es un itinerario existencial de la protagonista, incluido el amoroso-sentimental, siendo uno de los primeros relatos españoles de autoría femenina que recoge experiencias lésbicas. Relata la historia de la vida de una cupletista, contada por ella misma en un viaje en vapor nocturno entre Buenos Aires y Montevideo.
La novela roza la excelencia por numerosas razones: por las condiciones del género adoptado, enraizado tanto con la novela picaresca clásica como con la novela contemporánea; por su inserción en el género de la `novela de internado´, pues una parte del desarrollo del relato trascurre en un colegio de monjas; por el importante componente erótico, que relata, por primera vez en la literatura española y por obra de una escritora, diversas experiencias sexuales explícitas entre mujeres, en este caso concreto entre internas adolescentes en un colegio de monjas, y posteriormente nuevas experiencias eróticas, ya en la primera madurez, provocarán insólitas descripciones del amor entre mujeres.
Las descripciones de sensaciones muy íntimas experimentadas por la protagonista, y relatadas con toda clase de detalles fisiológicos, conduce a una interpretación en clave femenina de la novela, con un lento y duro proceso de liberación de la mujer.
El género, desde luego, ya existía en la abundante novela erótica de aquellas primeras décadas del siglo pasado, pero siempre relatado desde la perspectiva del narrador masculino, muchas veces hiperbólica e irónica, cuando no grotesca. Se comienza a desarrollar éste proceso en los países más avanzados de Europa, y, en particular, entre las escritoras del París de aquellos años (Colette, Gertrude Stein, Edith Wharton, Natalie Barney… ), que tanto habrían de influir en las primeras promociones de mujeres escritoras en España. Ángeles Vicente se convierte por ello en una auténtica pionera en el tratamiento de algunos temas que estaban vedados para la mujer, sobre todo los relacionados con la sexualidad femenina, vista justamente desde la óptica no del hombre, encenagado en la novela erótica tan abundante en la época, sino desde la perspectiva directa y sana de la propia mujer.
Pero Zezé sobresale sobre todo por su calidad de estilo, su natural elegancia, su amenidad y, desde luego, su hábil empleo de los materiales argumentales que van suministrándose y sucediéndose con acierto.

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