domingo, 21 de agosto de 2022

VI. 3 España: Este mañana que nacerá tan viejo.

                   Dijo el filósofo y ensayista francés Alain: `Al demostrar a los fanáticos que se equivocan no hay que olvidar que se equivocan aposta´. Albert Boadella solo es fanático de la razón y de la inteligente ironía: `No hay nada más español que un catalán. Desde el punto de vista personal, artístico, industrial, comercial… los catalanes han contribuido plenamente a la formación de España, no solo en el sentido, muchas veces, positivo; también, como sucede con las mejores familias, a veces en el negativo. Nos hemos peleado mucho y es en este sentido en el que los catalanes han colocado una huella imperecedera en España´.
 
      Muchos pensamos que la política soberanista de Artur Mas y el Gordo Junqueras no es más que un señuelo para poder seguir esquilmando al Estado. En los nacionalistas, no es el territorio quien define la lengua, es la lengua quien define su territorio. Luego se manipula la Historia y se siembra de embajadas en mundo. Por fin se pide un déficit asimétrico. Il est déjà: territorio, lengua, cultura e Historia devienen intereses económicos.

         El nacionalismo sirvió de factor conformador de la identidad colectiva perdida tras la afirmación de los fríos valores universalistas de la democracia y el estado de derecho. Ahora algunos pretenden recomponer los vínculos tradicionales traicionando esos mismos valores universalistas. El recurso a la común y natural identidad de lengua o etnia y la manipulación de la Historia han devenido la razón de lo irracional. Mal vamos cuando la identidad no se obtiene de la afirmación de lo propio sino de la negación del otro; cuando la cultura propia se consigue merced a la dialéctica diferenciadora del nosotros / ellos, que es la base de la definición amigo / enemigo.

      Cuando en 2006, gracias al irresponsable apoyo de ZP, los nacionalistas excluyentes y Pascual Maragall probaron el nuevo Estatuto, nos dejamos llevar una vez más por el canto de las sirenas. Luego Maragall perdió unas elecciones que él mismo había convocado, como ahora ha convocado y perdido sus elecciones Mas, y declaró: `Por primera vez en veinticinco años, Cataluña ha votado a las izquierdas, y vamos a gobernar´. Que sólo le faltó decir lo de Pío Cabanillas: `Pensábamos que íbamos a ganar las izquierdas y resulta que hemos ganado las derechas´. La historia´, una vez más, se repite: el PSC de Maragall tuvo que pactar con CiU y el CIU de Arturo ha tenido que pactar con ERC. Dice un catalán inteligente, Félix de Azúa: `Socialista y nacionalista, eso es incompatible´. Y dijo el vallisoletano Umbral: `Un nacionalismo socializante no es sino la galvanización de aquél mediocre invento hitleriano. Ustedes lo saben: la palabra nazi no es sino la fusión forzosa y forzada de nacionalismo y socialismo´.

 Estado autonómico, federado, confederado, autonomismo exacerbado, federalismo asimétrico… Por todas estas fases ha pasado Suiza que, a pesar de la exigüidad de su territorio, es una encrucijada de razas, religiones y lenguas. Esto pudo llevar a una organización de pequeños Estados, pero se da la feliz circunstancia de que las fronteras raciales o lingüísticas y no coinciden con las geográficas. ¿Qué diferencias históricas, raciales, lingüísticas o culturales separan de forma tan inexorable a las comunidades territoriales del solar ibérico? Porque según Américo Castro España existe desde el siglo X. Y es un hecho aceptado por etnógrafos y antropólogos la identidad étnica no ya de España, de Europa. Como lo es que el latín es la cuna común del castellano, el catalán, el gallego, el italiano, el francés… 

 Más aún: el castellano y el vasco nacen en el mismo lugar (San Millán de la Cogolla), el mismo año (976) y de la misma mano. Sobre nacionalismo reflexionaba hace 85 ochenta años Julio Camba: `Nuestra unidad nacional no es ni un minuto anterior a nuestra unidad nacional, y si vamos a buscar su tradición en una época en la que todavía no existía, es evidente que no la encontraremos. Esto no quita para que no haya en toda Europa una unidad nacional más antigua. España fue el primer país europeo que sintió la idea de nación y la impuso en todo su territorio, lo que no impidió que quedase aquí una barretina, allí una gaita, allá un baile o una canción y acullá una manera de guisar el arroz. Estos residuos históricos son los que algunos llaman hechos diferenciales, y los hay en todas partes: en Cataluña con respecto a España, en Barcelona con respecto a Cataluña y en la rambla de Canaletas con respecto a Barcelona. 

En todas partes hay hechos diferenciales, pero la cuestión está en si debe uno cultivarlos o debe, por el contrario, dedicarse al cultivo de los hechos igualatorios´. Un contemporáneo de Camba, Sabino Arana dijo: `No es el hablar este o el otro idioma, sino la diferencia de lenguaje el gran medio de preservarnos del contagio de los españoles. Si nuestros invasores aprendieran el euskera, tendríamos que abandonar este´. Y dice un nacionalista no mucho más listo que Sabino, el inefable Carod Rovira: `Ceder cansa´ ¡Claro¡ Y viajar ilustra. Y leer ilumina oscuridades. Y mirar puntos distintos del propio ombligo te permite ver interesantes paisajes, 

¿O se trata, al fin, de que lo mío es mío y lo tuyo, a medias? `Bueno, en nuestro país –dijo Alicia, todavía jadeando tras el espejo- por lo general se llegaría a alguna otra parte… si se corriera a mucha velocidad durante un largo rato´. El sentimiento nacionalista étnico-cultural alcanza su valor máximo en el País Vasco, con un 20% de población que se siente únicamente vasca. Un 20%, qué bárbaro. Sigue Cataluña, con algo menos del 15%. 

   Luego vienen Canarias y Baleares, aunque algunos, como la ex presidenta del Consell, Maria Antonia Munar, proclamara hace ahora 15 años el día de su Diada: `Mallorca es un país diferente de las restantes islas Baleares y debe contar con soberanía fiscal para hacer lo que más nos convenga´. Ahora, claro, está en la cárcel. En España se vuelve a caer hoy bajo el hechizo de las sirenas; podemos vernos ante consecuencias imprevisibles; entre otras, y como reacción, ante un renacimiento del nacionalismo españolista. Y al final ante un debate metafísico sobre el alma inmortal de los pueblos,

 El nacionalismo excluyente es la asignatura pendiente de nuestro Estado. Hay medios de encauzarlo sin necesidad de romper la solidaridad entre los pueblos. Pero no podemos seguir como Ulises: con los oídos cubiertos de cera y maniatado al mástil del barco. Dejó dicho el poeta: `¡Y este hoy que mira a ayer, y este mañana /que nacerá tan viejo¡ ¡Y esta esperanza vana /de romper el encanto del espejo¡

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