sábado, 20 de agosto de 2022

IX . 1 Cultura y arte: Epénticos



(En la imagen, Manuel Altolaguirre, Aleixandre, José Luis Cano y Carlos Bousoño, 1950)


         `¡Somos la gran masonería epéntica! El epentismo granadino es ya epidemia´, solía decir Lorca con sorna. Las cartas entre todos ellos ofrecen ejemplos del uso jocoso de esta palabra: letras de Lorca, Aleixandre, Blanco Amor, Altolaguirre, Sánchez Nadal…..

              La guerra disgregó aquella `masonería gay´ que refulgió en los años 30. El triste destino de Lorca hay que buscarlo bajo tierra. Blanco Amor se exilió a Argentina hasta 1965. Cernuda acabó sus días en México preso de amor por un fornido culturista. A Ernesto Guerra de la Cal, la guerra le pilló en Nueva York y allí se quedó. A Vicente Aleixandre le tocó en suerte el exilio interior y custodiar la memoria de aquella cofradía de talentosos homosexuales que nunca pudieron decir demasiado alto el tipo de amor que cultivaban.    

      Por los salones de la distinguida casa de Carlos Moya Gay del barrio de Salamanca con vistas al Retiro, pasó lo más granado de la intelectualidad y la literatura española de la Edad de Plata. Moya fue embajador de Chile en España entre 1928 y 1939. Nacido en París en 1888 era conservador, cercano a los falangistas y hasta admirador de Hitler en los años 30, pero todo ello no obstaculizó su admiración y amistad con los epénticos y especialmente, con Lorca, . 

   Hombre de mundo y elegante, sintió siempre, sin embargo, una querencia hacia las clases bajas y cultivó amores con todo tipo de jóvenes de humilde extracción. Esa afición a los guapos garzones le franqueó las puertas del muy clandestino club del que eran socios Lorca, Cernuda y otros artistas del 27.

Los autores homosexuales o bisexuales de la Generación del 27forman una larga lista: Lorca, Prados, Cernuda, Aleixandre, Manuel Altolaguirre, Ricardo Molina, Vicente Núñez, Pablo García Baena, Julio Aumente, Juan Bernier, Francisco Brines , Jaime Gil de Biedma... Estaban influidos por los grandes escritores homosexuales europeos, como Oscar Wilde, André Gide o Marcel Proust.


Gil de Biedma y Cernuda evitaban la apología de la homosexualidad. Más explícitos que su poesía son sus diarios. En Brines el tema homosexual aparece recurrente mente en sus poemas, siempre con naturalidad y como una manifestación natural del amor, frente a la condena social general o a su relación con lo marginal, lo delictivo o lo pecaminoso.



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