lunes, 22 de agosto de 2022

16. 6 Cultura y artes Lugares literarios: Barrio de las letras de Madrid

 





                                          (Terraza del Café Negresco en 1935)

Empiezas sentado en la terraza de un café. Porque en Madrid todo empieza cuando estas sentado en la terraza de un café.

Cabe  a callo Moyano, al otro lado del Paseo del Prado, con el fondo de la Iglesias de los Jerónimos y las Monjas Trinitarias , está el Barrio de las Letras, de las Musas o de los Cómicos, Escribió Pérez Reverte en 2009 que si el Barrio de la Letras estuviera en Londres o París, sería uno de los centros culturales al aire libre más importantes del mundo. Además de museos y pinacotecas, nunca antes, en ninguna parte del mundo, se reunieron tantos genios de la literatura y las artes en tan poco espacio. Aqui vivieron Cervantes, Lope de Vega, Góngora yQuevedo, que protagonizaron un enfrentamiento literario de órdago en pleno Siglo de Oro aunque algunos piensan que tal enemistad no fue tan intensa


Quizá huyendo de los caseros, Cervantes habitó primero en el número 16 de la calle de las Huertas; pasó luego a la Plazuela de Matute y de esta al número 8 de la calle del León, casi sobre la plazuela del Mentidero. Acabó sus días en otra casilla de la misma calle del León, el número 20 antiguo de la manzana 228, esquina a la calle de Francos, que a causa de su estado ruinoso fue demolida en 1833. Aquí escribió la segunda parte Quijote y El Viaje al Parnaso. 

Habla el cronista Pedro de Répide la profunda decepción que le produjo la demolición del edificio y que cuando el rey se mostró dispuesto a comprar el solar para edificar en él algún establecimiento literario el propietario de la finca, Luis Franco, no loconsintió. Ya una vez construida una nueva vivienda en el solar, el 13 de junio de 1834 se colocó sobre la fachada del nuevo edificio levantado por el casero rebelde, un busto en relieve y una inscripción en memoria del ilustre manco de Lepanto.. Poco después el corregidor viudo de Pontejos cambió el nombre de la calle, que pasó a llamarse calle de Cervantes.


En el número 11 de esta misma calle se encuentra la casa-museo de Félix Lope de Vega Carpio, donde el Fénix murió en 1635.Y a la vuelta de la esquina, en la antigua calle del Niño, tuvo casa un tercero en discordia, Francisco de Quevedo, personaje que luego le dio su nombre a ese breve callejón.

Quizá por inquina, Quevedo adquirió en propiedad en la calle del Olivo la vivienda que una tal María de la Paz tenía alquilado a Góngora quien, sumido en una situación de extrema precariedad, tuvo que abandonarla el 18 de noviembre de 1625, instalándose en un piso en el número 16 de la calle Huertas donde malvive hasta que abandona Madrid en dirección a Córdoba.



El cronista decano de Madrid Ramón de Mesonero Romanos cita como vecinos del barrio a lo más florido de la farándula española de los siglos XVII y XVIII, actrices y actores como María RiquelmeMaría CalderónMaría LadvenantRita LunaAgustín de Rojas o el dramaturgo Eusebio Blasco que, como Cervantes y Lope, quiso morir en esta calle, en 19

`Non finito´ es una expresión italiana, que se aplica en contextos artísticos a las obras a las que se atribuye un valor estético precisamente por su imperfección o falta de acabado, sea un rasgo de estilo voluntariamente escogido por el autor o resultado de la desidia o el azar. ​. El principal ejemplo de la estética de lo inacabado es la obra escultórica de Miguel Ángel, al que se atribuye una incapacidad psicológica de dar por terminadas sus obras; ​ extremo que también se puede aplicar a Leonardo da Vinci quien, introduce el ` sfumato´ técnica opuesta a los perfiles nítidos propios de los primitivos flamencos.

Se dice que a Cervantes le llegó la muerte a la mitad de un párrafo y que esa línea quedó perdida para siempre non finita en el pergamino arrugado que ya nadie levantó de la mesa. Lo vistieron en el hábito franciscano para ahorrar cualquier costo por el entierro y se lo llevaron en andas a la Iglesia de las Trinitarias, donde duerme hasta el Sol de hoy, pero al desandar las dos calles de vuelta a la casa donde murió nadie pensó en levantar los últimos pliegos, páginas perdidas… Quizá porque se daba por hecho que elautor inmortal ya había dejado su epitafio en forma de autorretrato impreso en un libro.

En este párrafo Cervantes escribe la muerte de Alonso Quijano para que Don Quijote se vuelva intemporal. Lo hace narrando que el hombre demediado, el que había perdido la razón por obra y gracia de la lectura de tantos libros recupera su entendedera arrepentido de tantas páginas de aventuras sin par, en contricción penitente por dos volúmenes de gloria y se queda dormido poco antes de expirar. En el último sueño, Don Quijote se despierta de tan dormido, inexplicablemente atado a un camastro en la panza de una nao para no caer en medio de los huracanes que baten las olas y que llega a la Nueva España enfundado en la gloriosa obligación de alcanzar a Sancho en algún punto de La Mancha.




Ambos campean por el territorio de una nueva mancha tipográfica hasta la mujer más bella del mundo, Emperatriz de Lavapiés, como polvo enamorado entre los huesos de una osamenta en medio de un párrafo donde de pronto despierta Alonso Quijano sin haberse movido de un lugar de La Mancha para entonces sí morir en paz como su autor que se despide del mundo en lo que ahora llaman el Barrio de las Letras en la villa y corte de Madrid al filo de otro confinamiento por tanto contagio de la peste y pestilencia de una época que ha olvidado leerlo para honra y deleite de todos los sentidos sin considerar la capacidad inexplicable de sus obras. sobre un páramo nevado como página en blanco que cada quien ha de escribir en silencio año con año, por los siglos de los siglos.


Casa Alberto Taberna fundada en 1827 en el mismo edificio en el que Miguel de Cervantes vivió entre 1613 y 1614, donde escribió sus dos obras maestras.


No muy lejos del ritmo frenético del centro de la ciudad permanece inalterable la vida en la calle Mesón de Paredes. Arteria principal de los Barrios Bajos de Mesonero Romanos. Ruidosa, alegre, comercial y humilde. Su historia no es solo la del mesón que le otorgó su nombre sino la de sus vecinos, sus comercios y sobre todo, sus tabernas .

En el número 13 perdura la taberna Antonio Sánchez, la más antigua de la capital. De ella ha rescatado su historia el escritor Antonio Pasíes, aficionado tabernero que ha recogido, ordenado y esclarecido la vida de la tasca fundada en 1786 y de su gente en su nuevo libro `Historia de la Taberna más antigua de Madrid ´El autor acierta cuando afirma que entrar en la taberna es `entrar en un museo, estas paredes tienen 200 años. Antonio Sánchez es un santuario taurino con innumerables detalles´.



A finales del siglo XIX adquirió este local taurino Antonio Sánchez Ruiz, natural de Valdepeñas, que se ganó el cariño de sus vecinos a base de despachar vino manchego. A su muerte, fue su hijo Antonio Sánchez Ugarte quien se hizo cargo de la bodega y quien consiguió reunir bajo su techo a personajes de la cultura, las artes y la política como Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla, Pío Baroja, Valle Inclán, Antonio Díaz Cañabate, el duque de Windsor, Millán Astray o Juan Belmonte, entre muchos otros .

Antonio Sánchez quiso ser torero, pintor y tabernero. Ejerció las tres profesiones y no despuntó en ninguna. Consiguió regentar su taberna con gran éxito pero no por estar detrás de la barra precisamente. Le gustaba el otro lado de la barra, no hay fotografías de él sirviendo, siempre estaba por fuera, entre los clientes, fue un personaje muy curioso. La decoración del local se conserva intacta desde su origen y en ella aún se puede contemplar las pinturas al óleo grabadas sobre la pared, las lámparas de gas, el elevador de botellas desde la bodega, una caja registradora con más de 120 años y las tinajas en un sótano que sirvió de refugio durante la Guerra Civil.    

   La también llamad  Taberna de los Cuatro Siglos es un castizo establecimiento de la calle del Mesón de Paredes 13, en el Lavapiés madrileño​ Debe su nombre a dos de sus antiguos dueños, el cosechero manchego que la bautizó así, y a su hijo, el torero madrileño Antonio Sánchez, quien tomó la alternativa en 1922 de la mano de Ignacio Sánchez Mejías.2​ Fue llevada a la literatura en la novela "Historia de una Taberna" (1945) escrita por Antonio Díaz-Cañabate, y en "Historia de la Taberna más Antigua de Madrid Siglo XVIII y otras viejas Tabernas de Madrid" escrita por el historiador Antonio Pasies Monfort. Ha sido lugar de reunión de los aficionados a la tauromaquia, entre cuyos contertulios estuvieron el pintor español Ignacio ZuloagaPío BarojaDaniel Vázquez DíazJulio CambaGregorio Marañón y Cossio.34egún investigaciones recientes publicadas por Antonio Pàsies, la taberna Antonio Sánchez puede considerarse como la más antigua de Madrid, ya que se remonta al año 1787. En 1884 compró el local Antonio Sánchez, comerciante de vinos y natural de Valdepeñas, que le puso su nombre, y con el tiempo traspasó el local a su hijo, Antonio, cuya hermana, Lola, regentaría la tasca hasta el año 1979. Se cerró temporalmente con la jubilación de Tasio, su encargado, hasta que en 1982 la volvió a poner en marcha Juan Manuel Priego Durán, gracias en parte a los esfuerzos de Luis Carandell y José Luis Pecker. Al parecer, sus torrijas fueron tan famosas que el rey Alfonso XIII y su familia las solicitaban para desayunar a diario.56

La taberna conserva la azulejería original y una típica decoración de cabezas disecadas de toros estoqueados en 1902, entre otros variados motivos y cuadros con escenas taurinas. Mantiene la antigua instalación de luz de gas y una caja registradora de más de 120 años. De su menú puede mencionarse la olla gitana.7

 

Cuando Antonio Sánchez murió en 1964, el periódico Ya dijo: `Torero, tabernero y pintor, el hombre de múltiple personalidad. El atendía las tertulias de escritores y artistas reunidos al amparo del refugio de su taberna, la única madrileña que había merecido inspirar un libro y cuya historia había rebasado las fronteras. Destacó en los redondeles por su valentía, descolló más aún como valor humano fuera de la plaza´.






Cuando era pequeño jugaba al toro en la Plaza del Progreso. Y con quince años un vecino, el Coraje, le llevó a su primera corrida y en seguida cogió afición, pero su padre le colocó en una taberna, Petit Fornos, a donde iba Pío Baroja, panadero . Varias veces escapó de su casa para ir a las capeas cercanas, matando por primera vez en una becerrada gremial (5). Después formó pareja juvenil torera con Antonio Calvache (6). Aprendió a torear en la escuela que tenía Paco Frascuelos en lo que entonces se llamaba el `Madrid Moderno. Después fue banderillero y torerillo, hasta el 16 de junio de 1918, el día de su santo, cuando se presentó en la capital, alternando con Vaquerito y Almanseño en una corrida de López Plata . Aquel día mató su primera novilla y aquel año llegó a las 28 novilladas, matando con valor y no poco estilo.Después vino la alternativa para la Feria de Linares de 1922. Tras haber sido armado matador por Ignacio Sánchez Mejías, actuando como testigo Marcial Lalanda, Antonio Sánchez sufrió una cornada . Así se describieron la cogida y el gran coraje de Antonio Sánchez en matar:


Cuando más suerte tuvo fue en Carabanchel el 17 de julio de 1926 compartiendo el cartel con Mariano Montes en un mano a mano. En el quinto toro le llevaron a Montes agonizante de la arena y Antonio Sánchez mató ese toro y el sexto. Después pasó dos temporadas en México donde alcanzó notoria y justa popularidad .La temporada que más toreó en España fue la de 1929 -14 corridas- y se jubiló el 22 de septiembre después de una cornada en Tetuán de las Victorias que le puso a las puertas de la muerte (15). El toro que le cogió venía de la hacienda de la Viuda de Ortega, "esa ganadería de donde salió el toro que hizo morir a "Gallito" (16), y que había mandado a "Bailaor" a Talavera de la Reina, en donde mataría a Joselito en 1920 (17). Lagartijo estaba con Antonio Sánchez cuando le operaron, cuando temían que se muriera de tan grave cogida. Tardó Antonio Sánchez dos años y medio en curarse.De pequeña estatura, la grandeza de su corazón le hacía agigantarse, sobre todo al entrar a matar, suerte en la que no tuvo que envidiar la nadie, a pesar de que al perfilarse apenas veía el morrillo de los toros, que entonces no eran toritos.

Resolvió con buen acuerdo retirarse de los toros para regentar su famosa taberna, que le dio más y mejores amigos que sus bravas andanzas por el redondel. No cabe duda de que donde Antonio Sánchez ganó más fama fue en 13 taberna, donde tuvo el acierto de reunir en su negocio su historia como matador, su afición a la pintura y su don de gentes.


Se ignora el nombre del fundador de la taberna, que fue adquirida por el padre, Antonio Sánchez Ruiz, de unos tíos suyos, oriundos de Valdepeñas, su pueblo natal. Llevaba el nombre de "Taberna de Cara Ancha" por el torero de este nombre que iba allí con frecuencia. Antonio Sánchez padre había sido soldado e intentó ser picador, sin éxito. Se casó con Dolores Ugarte y de esta unión nacerían Antonio Sánchez y Dolores Sánchez Ugarte.







Creo que había algo de parecido entre una visita a la taberna de Antonio Sánchez y la visita al estudio de don Ramón, sólo que el despacho de Mesonero estaba vacío, mientras que la taberna de Antonio Sánchez siempre estaba llena de vida y calor, de aromas fragantes y de animada conversación. En esta segunda etapa del elogio de la vida de Antonio Sánchez, vamos a visitar su taberna en Mesón de Paredes, 13, en el corazón del Madrid viejo.

Al entrar, lo primero que llamaba la atención era un retrato de don Antonio, al lado de una de las dos cabezas de toro que había en el lugar. Uno fue matado por Antonio Sánchez en su alternativa y el otro por Vicente Pastor .Decía Antonio Sánchez que tenía dos maestros: Vicente Pastor en el toreo e Ignacio Zuloaga en la pintura. En cuanto al maestro Zuloaga, él dibujó el retrato de Antonio Sánchez que estaba a la entrada de la taberna y que llevaba esta dedicatoria: "A Antonio Sánchez, buen matador y mal pintor, de Ignacio Zuloaga, mal matador y buen pintor." Para Antonio Sánchez, Zuloaga fue "el Juan Belmonte de los pintores" . Su mayor orgullo, a mi parecer, al enseñar la taberna a un visitante, fue hablar de su amistad con Ignacio Zuloaga. Carmen Deben escribió: "En la taberna se reunía el gran Zuloaga con Cossío y Díaz Cañabate y se formó el ambiente necesario para que el torero cogiera con animosidad los pinceles" (28).Zuloaga comía en la taberna y allí celebraba su tertulia. Encima del banco donde se sentaba Zuloaga está un azulejo con la siguiente inscripció.

Zuloaga animaba a Antonio Sánchez en la pintura y los cuadros del estudiante llenaban la taberna. Antonio Sánchez colgó el retrato en su taberna y muchos clientes lo asociaban con la persona de Díaz Cañabate, haciéndole creerse persona importante.



La taberna es única en su clase, porque muchos, en lugar de ir a beber vino van a ver los cuadros, aunque luego acaben bebiéndose tres docenas de copa. Casi todas Las paredes de la taberna llevaban cuadros de don Antonio, haciéndola más museo que taberna. Entre los dibujos había uno de su padre, no lejos del azulejo a Zuloaga. Aún a los 55 años hablaba de su padre con reverencia y trataba a su madre como a una reina. Siempre que yo iba a la taberna subía la escalera a saludar a La madre. Me mostraba, orgullosa, los cuadros de su hijo, sobre todo el de un cura de Granada, el cual estaba encima de su cama. Después me indicaba los carteles que llenaban las paredes de un pasillo y del comedor, y el altar a la Virgen de la Paloma que daba a la sala, delante del cual se arrodillaba durante las corridas de su hijo. Al morirse ella, su hija, Dolores Sánchez, ocupaba su lugar en la casa, y me trataba con igual finura. En 1975 todo un grupo de viajeros americanos subimos a ver la sala-museo que había montado doña Dolores. A la profesora de arte Ruth Foster, le impresionaron sobremanera los retratos que Antonio Sánchez había hecho de su madre y de su hermana.




La mayoría de los cuadros de la taberna eran de tipos del barrio: un limpiabotas de cara triste, un muchacho de unos diez años que fuma un cigarrillo, los toreros Frascuelo y Lagartijo, y un cuadro grande muy castellano, tipo Zuloaga, que representa a un viejo sentado a una mesa y que lleva puesta su capa castellana. Lo cual nos hace mencionar la capa en la vida de Antonio Sánchez. Según me dijeron él fundó la Asociación pro Capa. No sé si es cierto o si sólo fue miembro. En todo caso, gastaba con elegancia la capa don Antonio y no dejaba de alabarla. Tenía una a mano en la taberna y en su estudio. Una vez, en pleno verano, se puso una capa y posó delante de la taberna con unas chicas americanas bien bonitas. Otra vez en su estudio en pleno verano se abrigó con su chaqueta y mostró aquel perfil tan conocido, casi una escultura, hecha por su amigo Benlliure.

Aquella mañana fría de enero don Antonio me enseñó su colección de grabados viejos y fotografías de toreros, la jarra de vino fresco que colgaba del techo, y me describió su trabajo en un cuadro de una señora inglesa. Ahora me pregunto sobre el paradero de aquel cuadro. ..si don Antonio se quedó con él o si se lo regaló a la extranjera. En aquella ocasión me dijo lo que le había dicho a Díaz Cañabate: que no le gustaban las mujeres de Picasso porque las deformaba ("si las mujeres no tienen más que dos brazos, ¿cómo quieres que las pinte con 18?") (33).

Antonio Sánchez no dejaba cantar en la taberna y estaba en contra de reformas. ..o sea que la taberna era seria y tradicional. Cuando llegaba Anastasio, Antonio Sánchez alternaba con los clientes. En mis muchas visitas a la taberna desde 1949 hasta 1979 siempre estaba Anastasio. Me parecía una parte tan íntegra de la taberna como el mismo Antonio Sánchez, un miembro más de la familia. Después de la muerte de Antonio Sánchez, Anastasio avisaba a Dolores Sánchez cuando yo llegaba y ella siempre le decía que subiera.

Doña Dolores Sánchez decidió cerrar la taberna en 1979 porque se encontraba sola y cansada (34).Yo diría que tenía otras razones. En el verano de 1978 cuando fui allí con un grupo grande ella me dijo que entraba gente curiosa, jóvenes ruidosos, cosa que observamos, mientras mirábamos los cuadros de la sala de atrás de la taberna. Ya no era un refugio tranquilo del barrio la taberna de Antonio Sánchez, sino un bar cualquiera lleno de risas, gritos y groserías. Nada de taberna seria.




Según Ya en el artículo "¿Quiere alguien comprar la taberna de Antonio Sánchez?", había unos 30 cuadros en la taberna cuando se cerró. De aquellos cuadros hay uno que quedaba en aquella salita de atrás, que ahora se encuentra en el Museo Taurino de Madrid, junto con un retrato del mismo Antonio Sánchez.

Según mis cálculos la taberna llevaba unos 130 años de existencia en aquel entonces. En diciembre de 1981 me escribió la amiga Francisca Jericó, la de Reus, a decirme que es posible que se abra el local como museo en un futuro inmediato. ¡Que así sea, para. que otros miles de vecinos y visitantes puedan apreciar tanto la taberna como los cuadros de Antonio Sánchez!










Cuando murió don Antonio Sánchez, su hermana Dolores, muy amablemente, me mandó la noticia y una esquela. Otros amigos me separaron recortes de periódico. Les expliqué a mis hijos pequeños que había muerto un gran amigo. Después, cuando los niños eran mayores e iban a la escuela y yo había vuelto a enseñar, presenté un programa sobre Antonio Sánchez en nuestra Universidad. En el viaje anual a España no faltaba nunca la visita a la taberna de Antonio Sánc

"La cabeza plateada, erguida, de líneas casi escultóricas de Antonio Sánchez era una especie de monumento del Madrid tradicional, del viejo Madrid que con los años se ha quedado como una isla amenazada por los rascacielos. Antonio Sánchez, eEl de la taberna. Antonio Sánchez, el de la taberna, de Antonio Sánchez, torero, pintor, amigo de toreros, pintores -Zuloaga, por ejemplo- y escritores, expendedor de vinos y torrijas, archivo de otros tiempos, 20 cicatrices incrustadas en el Madrid que degustan con fruición de turistas. ¡En paz descanse!" (37).

Va aquí la impresión que le causó Antonio Sánchez a la periodista Carmen Deben: "Resulta Antonio Sánchez un hombre conversador, a quien gusta uno de escuchar. Un comedido y ameno conversador que ha toreado, pinta óleos y riega estas dos grandes aficiones con el vinillo espumoso y tibio de su taberna

Si se vuelve a abrir la taberna, como en el caso del despacho de don Ramón Mesonero Romanos, va a estar muy presente este hombre conversador, posando para fotografías fuera del local, con su sombrero cordobés y su capa parda con bordados de flores. Se abrirá la taberna a las diez. Anastasio estará detrás del mostrador de zinc, despachando. Arriba nos saludarán la madre de don Antonio y su hermana, Dolores. Abajo estarán sentados vecinos y amigos, artistas, toreros y extranjeros, todos saboreando su copa de vino blanco de Valdepeñas. Allí, en la taberna de Antonio Sánchez, admiraremos la tranquilidad de su taberna seria, comentaremos las pinturas, examinaremos el retrato de don Antonio por Ignacio Zuloaga y volveremos a leer las palabras del azulejo dedicado al "Juan Belmonte de los pintores". Celebraremos la vida de Antonio Sánchez, "hombre sano de espíritu, honrado y con una vagancia trabajadora". Recordaremos los bellos momentos pasados con el gran hombre, tan sencillo y democrático que se interesó en trabar amistad con una joven maestra de español norteamericana quien aquí le da las gracias por tan generoso gesto.



Ramón Bocos

No hay comentarios:

Publicar un comentario