domingo, 28 de agosto de 2022

10. 6 España Izquierdas y derechas, rojos y azules

      



  Pío Cabanillas Gallas (Pontevedra13Madrid1991) fue un político español durante la dictadura franquista, durante la cual fue Ministro de Información y Turismo (1974), y más tarde con el Partido Liberal, integrado en UCD (1976-1986) y en el Partido Popular (desde 1989), ejerció de ministro de Justicia y notario mayor del Reino en 1981-1982.Premio extraordinario en la licenciatura de derecho en la Universidad de Granada, alcanzó el grado de Doctor, con premio extraordinario en la Universidad Central de Madrid. Aprobó la oposiciones de notario, registrador de la propiedad y letrado del Estado.

  Fue nombrado subsecretario en el Ministerio de Información y Turismo durante el período de Manuel Fraga, que fue su valedor. Más tarde nombrado ministro de Información y Turismo en el gobierno de Carlos Arias Navarro (1974), en el que intentó ampliar la libertad de prensa y otras reformas en base al "Espíritu del 12 de febrero".3​ No obstante, acabaría siendo destituido de su puesto por el propio Francisco Franco.​ El abogado Juan María Bandrés señalaba en sus memorias que fue la proyección de la película La prima Angélica, de gran impacto social, la que le hizo perder la confianza del dictador y provocó su caída.5​ Su salida del ministerio de información se consideró una victoria de los sectores más inmovilistas, el llamado Búnker.

Fue uno de los impulsores del primer Partido Popular (creado en 1976 por José María de Areilza y el propio Cabanillas), uniéndose luego a la Unión de Centro Democrático (UCD). Fue uno de los hombres fuertes de la UCD en Galicia gracias al apoyo de Eulogio Gómez Franqueira, destacado empresario orensano. Fue diputado en el Congreso desde 1977 hasta 1986, ministro de Cultura y Bienestar (1977-1979), ministro adjunto al presidente (1980-1981), ministro de la Presidencia (1981) y ministro de Justicia (1981-1982). En Justicia sustituyó a Fernández Ordóñez, miembro del sector socialdemócrata de UCD que había dimitido de su puesto por las profundas desavenencias que mostraba con el partido. 

En 1982 fue uno de los pocos diputados que obtuvo la UCD, permaneciendo en su escaño hasta 1986, fecha en que fue elegido eurodiputado. Vicepresidente del Partido Liberal.

En 1989 ingresó en el Partido Popular y fue reelegido diputado en el Parlamento Europeo. Falleció en 1991.Casado con María Teresa Alonso García, con quien tuvo un hijo, Pío Cabanillas Alonso, miembro del Partido Popular y ministro portavoz del Gobierno (2000-2002) durante parte del mandato de José María Aznar.

                Suya es la frases: `Pensábamos que íbanos a ganar las derechas y resulta que hemos ganado las izquierda´


 Perdonen ustedes la ingenuidad, pero me ha dado por preguntarme como puede ser que el marchamo `izquierda, aplicado a personas y actitudes, suscite todavía un clamoroso aplauso incluso, a regañadientes, entre quienes menos parecen identificarse con él. 


 La izquierda está aprobada antes de examinarse, la derecha suspende siempre, unas veces por equivocar las respuestas y otras por copiar. 


 ¿Cómo puede ocurrir ese fenómeno, pese las lecciones a contrario que nos da la historia y recibimos un día sí y otro no? Creo que se debe a una confusión entre dos modos de izquierda: el modo inquietud y el modo solución.

 Llamamos de izquierda a todas las inquietudes sociales irreprochables: la preocupación por los pobres, por los marginados, por los excluidos del banquete capitalista, por los explotados, por los discriminados por su raza o sus creencias, por los débiles... O sea que es izquierdista todo lo que aún nos queda de cristianos. Y como cristiana es nuestra cultura y nuestra educación simpatizamos instintivamente con las proclamas de izquierda y con el sentimentalismo afín. En cambio, nos repele la ironía tipo Logan Pearsall Smith cuando asegura que encontrarse en la misma habitación con un millonario ya le alegra... y nos repele más si sabemos que es verdad.

Hasta aquí nuestra moralidad. Pero la política empieza cuando buscamos soluciones de izquierdas a nuestras inquietudes no menos zurdas. La cosa se complica, porque esos remedios ―colectivistas, confiscatorios, autoritarios y partidarios de la intromisión estatal no en la gestión social sino en la orientación de la vida individual― resuelven poco aunque perjudican mucho, al modo que la decapitación es una cura inadecuada de la jaqueca. Pero como son de izquierdas... ¡cualquiera los critica! Atrevámonos: tengo inquietudes de izquierda porque estoy bautizado, pero a la hora de las soluciones... prefiero ser pensante, no creyente.



No hay comentarios:

Publicar un comentario