
Manuel Leguineche, uno de los grandes escritores españoles de nuestro tiempo, hace en Hotel Nirvana un recorrido por los hoteles míticos de Europa. Habla de los personajes que ocuparon sus habitaciones: Mustafá Kemal AtaturK, el padre de Turquía, que vivió y murió de cirrosis en la habitación 101 del Pera Palas de Estambul; el sah de Irán y Soraya Esfandiari, que se conocieron en el Excelsior de Roma, el centro de la dolce vita; Einstein y madame Curie, que coincidían en el Metropole de Bruselas; Coco Chanel, la gran dama de la alta costura de Paris, que residía en la suite 10 del Ritz; Brigitte Bardot, que siempre que acudía al festival de Cannes residía en el Cartlton, en cuyas playas apareció en el primer bikini que se puso en su vida; Ava Gardner, la condesa descalza, que arrojó desde su ventana del Ritz de Madrid un grueso cenicero que casi descalabra a un transeúnte.
Describe a sus propietarios (César Ritz, Auguste Escoffier, Anna Sacher) y empleados, deteniéndose primordialmente en los que ejercen el oficio detrás de un mostrador (conserjes, camareros) que, a fuer de tratar con los clientes, devienen psicólogos. Como Alberto Pinto, jefe de conserjes y figura indiscutible del Excelsior de Roma, `el hombre más influyente en la ciudad después del Papa´. O el jefe de camareros del Ritz de Paris, Frank Meier, `el imán que atraía a los distinguidos clientes, su diván del psiquiatra, su confesionario´.
Pero entre todos los psicólogos hoteleros destaca Leguineche a Antonio, conserje del Ritz de Madrid; sostenía que " el conserje de un gran hotel debe reunir la diplomacia de un embajador, la astucia de un detective, a sutileza de un psicólogo. Los clientes te ponen a prueba: se acerca cualquiera de ellos despistado y te pregunta por un restaurante, no sabes si lo quiere elegante y caro o una tasca, pero debes resolver el dilema de un vistazo; nunca he errado un juicio, ¡miro a los zapatos


El último personaje de Hotel Nirvana es Bienvenida Pérez, Y con ella, su gran consejo al mundo: `Pon un poco de polvo de talco en esos indispensables zapatos de tacón alto y fino; y asegúrate que los zapatos son la primera prenda que te pones al salir de la ducha y la última que te quitas cuando llegue el momento´.
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