"Ay del furor de los conversos", advertía Cervantes. "En España el problema viene de lejos y siempre resulta útil mirar a Francia", ha dicho, con enjundia, el catedrático de Ciencias Políticas Antonio Elorza en un artículo intitulado "Quo Vadis Hispania".
Tiene dicho otro catedrático, éste inteligente, Gabriel Tortella Casares: "El siglo XVIII español es un período de progreso económico; crece la población tras un milenio de estancamiento maltusiano; vencedores y vencidos creen llegado el momento de cambiar el rumbo y nada más fácil que aplicar la estructura jurídica de Francia".
Tortella (Barcelona, 1936) es doctor en Economía por la Universidad de Wisconsin, doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, catedrático emérito de Historia de la Economía… Sostiene: `Hay en el seno del país sectores sociales que impulsan el progreso. Gente culturalmente bien preparada, abierta a las ideas que les llegaba de Francia. Gente que se propone realizar el ideal de Jovellanos. Y como la característica esencial del nefasto siglo anterior es el resurgir de los poderes regionales, ilustrados y afrancesados imponen la uniformidad política´.
"Realizar el ideal de Jovellanos", soñamos algunos. Abunda Tortella: "El atraso de España adquiere carta de naturaleza con la Pragmática de 1790, defendida a ultranza por la burguesía fabril, algodonera y metalúrgica catalana y vasca; en contra de los intereses cerealistas de la aristocracia terrateniente castellana y andaluza. Cataluña y las provincias vascas sacrifican a sus intereses los de las demás regiones españolas; exigen proteccionismo, se sirven del regionalismo. Cuando el hecho es que con el importe de las camisas de algodón y de los productos metalúrgicos vascos, pagados a sobreprecio por el resto, España habría podido salir de su atraso histórico"
Es una realidad inexorable; evitemos deslizarnos por la suave pendiente que lleva de forma natural hacia la estupidez. Afrontemos el hecho: España tiene tres veces más políticos por habitantes que Francia; y tres veces menos de intelectuales-
"Pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad", reclamaba Gramsci. Acababa de elaborar el concepto de bloque hegemónico. Atribuía un papel central a la relación entre infraestructura (base real de la sociedad o fuerzas de producción) y superestructura (ideología, la forma de crear y reproducir la hegemonía). "El poder de las clases dominantes sobre las clases sometidas viene dado fundamentalmente por la hegemonía cultural. En nombre de la nación, las clases dominantes generan un bloque hegemónico que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués". Una de las cuestiones de fondo es si el Estado español soportará una crisis que acentúa las tensiones entre centro y periferia.
Se cumplen 12 años del inicio de la anterior crisis: burbuja inmobiliaria, recesión, cuestionamiento del euro, revolución digital… Y España en el ojo del uracan: la Bolsa a mínimos, la deuda soberana a récord, la prima de riesgo ni se sabe… Nadie paga, empezando por la Administración. Excesivo tamaño del mercado financiero, despropósito del mercado inmobiliario… ¿Y el modelo de Estado? "La corrupción es una enfermedad social infecciosa cuyo foco de contagio es el propio Gobierno. ¿Puede sorprender que los hombres de negocios tengan pocos escrúpulos si no los tienen muchos políticos y el propio Palacio Real?", dice Tortella refiriéndose al siglo XIX.
Gabriel Tortella
`Café para todos" pensó el bloque hegemónico nacional en 1978: 17 parlamentos, 17 senados, 17 defensores del pueblo, cientos de embajadas, miles de entes públicos… Y cobra fuerza la perspectiva de que Cataluña y el País Vasco tomen de nuevo la delantera.
" Ésta es nuestra revolución. Ha llegado la hora de los que siempre callaron. Es el momento de olvidar lo que nos separó y pensar en lo que nos une. Revolución´, reclama Eva Amaral desde su inmarcesible belleza.
Pero los ciudadanos empezamos a no entender por qué somos nosotros los que debemos hacer los mayores esfuerzos… Podemos parecerlo, pero no somos tontos
En julio del 2012, Mario Draghi, a la sazón presidente del BCE, anunciaba un plan para la compra ilimitada de bonos delospaíses periféricos. Permitiría la financiación de España e Italia, que debían someterse, a cambio, a una condicionalidad estricta. Quien quiera que el BCE le compre bonos debe pedir antes un rescate que ponga las condiciones. Al momento, la prima de riesgo ha caído en 50 puntos básicos y el Ibex subido un 4,91%, Ese día, Rajoy, Acompañado por Merkell, anunciaba reformas estructurales y oídos sordos ante determinados lamentos.


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